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martes, 28 de enero de 2014

Fracaso del Bolívar Fuerte



2008, Chávez viene de perder la consulta sobre la Reforma a la Constitución luego de que los estudiantes universitarios reivindicaron la lucha cívica coherente y firme, arriando al gobierno a otros escenarios. Ese año Miraflores junto al BCV proclaman la reconversión monetaria como fórmula para robustecer el bolívar, dando a paso a una de las denominaciones más cursis y arrogantes de la economía contemporánea: el bolívar fuerte.
Los últimos seis años antes de 2008 Venezuela había registrado una inflación acumulada de un 225,5%, índice sumamente peligroso para una sociedad que comenzó a ver en cuantía el despliegue de expropiaciones, migración de capital, persecución al empresariado, y que a la vez recogía una histórica incongruencia que se mantiene intacta: mientras más caro se cotiza nuestro petróleo, más suben los precios y más nos endeudamos.
El Ejecutivo Nacional en un acto de constricción muy interno, pues nunca fue estilo de Chávez reconocer sus monumentales desaciertos en materia económica, decidió eliminar tres ceros, maquillando así la dramática erosión del poder adquisitivo del ciudadano venezolano e irrelevancia del bolívar como moneda en América del Sur.
Desde el primero de enero de 2008 hasta el 31 de diciembre de 2013 la inflación acumulada en la nación ha sido de 398% según el BCV. Muestra fehaciente de que la solución no era cambiar el diseño de unos billetes, borrar unos ceros o acuñar un nombre rimbombante. El gobierno no pudo con la tarea de encausar la economía porque sus medidas han sido erradas, fuera de contexto, anticuadas y carentes de todo consenso obligatorio para echar a andar un país.
El 5 de enero del corriente año la colega de El Universal, Suhelis Tejero, publicaba una nota en la que reseñaba el siguiente ejercicio: “Con 100.000 Bs. viejos se podían comprar 11,6 kilos de cebolla en el año 2008, mientras hoy los 100 Bs. F, afectados por seis años de un ritmo inflacionario alto, compran 1,78 kilos del mismo alimento”. Es de señalar que en la mayoría de los grandes mercados municipales de la nación el kilo de cebolla superó los 100 Bs., pero este inciso es muestra clara de lo que ha significado el verdadero “paquete económico” que ha implementado la Revolución Bolivariana con y sin Chávez a lo largo de estos 15 años: altos precios, desabastecimiento y escasez.
Destaca Tejero que la firma Econométrica calculó que si el BCV quisiera emitir un billete en la actualidad con el mismo poder de compra del de 100 Bs. en 2008, este debería ser de 498 Bs.
¿Quiénes son los responsables de que el pueblo pueda comprar menos con la misma cantidad de dinero? Venezuela tiene 28 años con una inflación de dos dígitos, los salarios suben a pie y los precios en helicóptero. En 2013 la inflación oficial fue de 56,2% y el Bank Of América Merrill Lynch calcula para 2014 que llegará al 75%. Todo esto sin estimar la nueva devaluación que aplicó Maduro.
Mientras las Empresas Polar tienen más del 55% del mercado de la harina de maíz en Colombia y los venezolanos son la quinta fuerza inversora en el sur de la Florida, en nuestro país el colapsado Estado Empresario restringe la libre iniciativa contrayendo hasta el extremo la pobre economía que desde hace un año desampara a 21 de cada 100 productos a razón de la inminente escasez.
Miraflores ha pretendido solucionar el desabastecimiento promoviendo la cultura importadora que castiga a nuestro motor productivo y se ha encontrado con el cuchillo en su pescuezo: el colapso de los puertos venezolanos mantiene desde diciembre a más de 25 buques con comida proveniente de los países aliados adquirida a precio internacional cancelada con petrodólares de la reciente deuda asumida. Y es que la importación resulta mejor negocio en un país que nada produce y donde la gasolina y el dólar oficial es lo más barato del mercado.
El bolívar fuerte no pudo con los constantes desajustes económicos de la Revolución Bolivariana. Su historia es el resumen del fracaso que este gobierno ha significado para Venezuela y los venezolanos. Aunada a la insensatez de la reconversión, la dictadura cambiara, la falta de divisas y el constante aumento del gasto público, signan el porvenir. Vale señalar que el gobierno tiene semanas convocado al Sicad a las importadoras de harina de maíz, aceites y otros alimentos básicos (recibían dólar Cadivi a 6,30 Bs.), donde se cotiza el dólar en promedio a 11,30 Bs. Sin duda los precios seguirán subiendo.



Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano.com.ve

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