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martes, 18 de septiembre de 2012

3 años de impunidad



Esta semana cedemos nuestro espacio de opinión habitual para la publicación del siguiente reporte especial que enviamos a los medios de comunicación con motivo del tercer aniversario de la tragedia del gas cloro en Clarines. Seguiremos redactando sobre el tema, incluso después de lograr la esperada justicia:
Han pasado 1095 días desde que la coalición entre una gandola de láminas de acero, y un transporte de cilindros con gas cloro, dejara 14 fallecidos y 84 afectados con enfermedades respiratorias en la población de Clarines, municipio Bruzual.
            Tres años después, la realidad es similar: no existe un plan de contingencia ante un accidente de estas proporciones en la zona oeste del estado Anzoátegui, los familiares de las víctimas no fueron indemnizadas por las empresas en cuestión y el Hospital Tipo 1 “doctor Antonio José Rondón Lugo” de Clarines, sigue en las mismas condiciones de precariedad y abandono.
            La única persona tras las rejas por este importante incidente que conmocionó al estado Anzoátegui y al resto de la comunidad nacional el 16 de septiembre de 2009, es el señor Iván Espina, conductor del camión marca Iveco color blanco placa 79U MBC, perteneciente a la empresa Etotrans C.A. prestadora de servicios de la estatal Pequiven, la cual produce los cilindros de gas cloro.
Espina permanece recluido bajo los cargos de homicidio intencional a título de dolo eventual, lesiones graves, menos graves y leves, previstos en el Código Penal, en el calabozo de la Policía Municipal de Peñalver, ubicado en Puerto Píritu. Al expediente número BP-01 2009 5281, en el cual se sustenta su caso, se anexó el agravante de intento de fuga y recientemente el de omisión por auxilio. Su abogado, Juan Bautista Rodríguez, expone que son elementos cuya finalidad es retrasar la conclusión del juicio por su falta de coherencia legal y de pruebas.
150 testigos han sido promovidos para participar en el enriquecimiento del caso, dentro de los cuales destacan 18 que aún no han compadecido, tres años después, ante el juez Francisco Cabrera,  siendo dos de ellos trabajadores de Pequiven y otros dos del Ministerio del Ambiente.
Rodríguez alega que su defendido cumplió con el procedimiento correspondiente a los choferes con carga peligrosa de acuerdo a la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Locymat) y las normas Covenin. Igualmente, afirmó que el transporte pesado de la empresa Etotrans C.A. cumplía con todos los requisitos para transitar ese 16 de septiembre de 2009 a las 8:05pm por vías nacionales.
Familiares y allegados de Espina esperan una resolución del caso puesto que tres años después no hay un punto final en este suceso ocurrido en el oeste de Anzoátegui.

 Nada ha cambiado
 Una enfermera del hospital de Clarines cuyo nombre no quiso que fuera publicado, informó que la institución enfrenta un momento crítico en cuanto a la falta de dotación y escaso mantenimiento a los equipos de nosocomio. “No sirve la única ambulancia que tenemos, no hay alcohol, se robaron el nebulizador y la obra de ampliación del hospital, así como el quirófano no han sido concluidos desde hace más de 10 años”.
            Fallecidos el 16/29/2009: Manuel Chávez Ayala,  Weiber Castellano, Aura Arismendi, María Esther Martínez, Elis Rafael Canelón, Freddy Ramón Sojo, José Daniel Ávila, Freddy José Morales, José Plascencia, Armando José Medina, Ronald Piñango Méndez, Miguel Ángel Sotillo, Iberay Villalobos y Justa Rufina De Achiques.
            84 personas continúan afectadas con problemas respiratorios y en la piel, secuelas de la inhalación del gas cloro.
            3 cilindros de 500 kg de gas cloro, de un total de 18, fueron los causantes de la tragedia en Clarines

Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano.tk

viernes, 24 de agosto de 2012

Alarma en el oeste




            El Gobierno Regional se percató del problema de las lluvias y crecida de ríos en Anzoátegui luego de que por semanas los principales diarios lo advirtieran con estruendosos titulares en primera página que a todos alarmaron.
            Sin embargo, consideramos que sus cifras oficiales no son las correctas así como tenemos grandes diferencias y denuncias con respecto a la operatividad de los planes de contingencia que informaron tener desplegados, pues los damnificados dicen no haber sido atendidos y los pobladores no recuerdan haberlos visto.
            En días pasados, realizamos un exhaustivo recorrido por las zonas afectadas del oeste de nuestro estado logrando hacer un levantamiento de más de 120 sectores que presentaron inundaciones a lo largo y ancho del municipio Bruzual y Cajigal.
Varias zonas están completamente incomunicadas puesto que el Rio Unare, principal afluente de Bruzual que desemboca en el mar (El Hatillo, M. Peñalver), se desbordó junto con el Rio Güere (M. Cajigal), causando innumerables cosechas de cuanto rubro le pase por la cabeza, así como ganado y lo más importantes, hogares de familias que en su abrumadora mayoría son gente muy humilde y necesitadas que vive de su precaria producción como agricultores.
Ya dejó de ser noticia que en Bruzual el puente Unare, Sedamo y Maparaca sean rebasados por el nivel del río. Nos preguntaremos ¿por qué sucede y qué hacemos para evitarlo? Ante esa incógnita necesario es precisar que los gobiernos municipales que hoy laboran en el oeste del estado deben más rápido que nunca salir de sus puestos porque su ignorancia los ha llevado a estar en la cartelera de los dirigentes ridículos del chavismo.
Las represas El Cují, El Cigarrón, La Becerra, El Palito, Tamanaco, La Estancia, El Andino, Vista Alegre y Guerrera desde el estado Guárico y Anzoátegui alivian sus cargas en el Unare así como en el río Güere y todos esos gobiernos, junto al regional, no le han hecho seguimiento alguno. Años sin mantenimiento genera que esos inmensos estanques de agua, hoy totalmente llenos y bastante denunciados, estén alimentando ríos y posteriormente inundando fincas, casas y cuanto haya a su paso.
El puente principal sobre el Unare en Clarines, a escasos metros de distancia de un punto de control de la Guardia Nacional y de la Policía de Anzoátegui, tiene un gran deterioro. El último trabajo que se le realizó fue la colocación de asfalto para unos cráteres lunares que tenía lo cual aumenta el peso que sobre el reposa. El río está a menos de 4 metros de rebasarlo, siendo este puente una de las estructuras de conexión vial más altas de la región.
Unimos a la cuerda de culpables de esta emergencia al protagonista fundamental, el Ministerio de Ambiente. Desde su flamante oficina la dirección regional del Minamb informa que los estanques mencionados están en perfecto estado y por otro lado los productores agrícolas se quejan y exhortan una revisión de los mismos: los funcionarios acomodados del chavismo viéndonos la cara de bolsa versus la comunidad y el sector productivo de ese campo que tanto menciona el Presidente y que en nada apoya.
Hoy dejamos por escrito en este espacio de opinión que el gobierno nacional, regional y los gobiernos locales así como sus instituciones no se han abocado a la crisis que vive nuestra zona oeste. Son familias enteras fuera de sus hogares. Hoy por hoy van unas 500 para ser precisos. La situación amerita con urgencia una revisión aérea puesto que no se puede acceder a muchos caseríos, así como apoyo con lanchas a motor para trasladar personas. Las únicas embarcaciones que cooperan con esta tragedia son la de los mismos productores, esos que no son escuchados por la realidad de las represas.
Debemos estar al lado de nuestra comunidad y para ello el equipo de jóvenes de Cultura Joven para Clarines se ha activado recolectando aportes en comida no perecedera, leche, agua, colchonetas y ropa en buen estado para entregar a los afectados. Para coordinar su colaboración los números telefónicos disponibles son el 0414-8110032 y 0424-8370174.

Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano

miércoles, 22 de agosto de 2012

REPORTAJE


Extraoficialmente se conocieron más de 500 familias afectadas

Río Unare y Güere continúan causando estragos en oeste de Anzoátegui

Ministerio de Ambiente no ha ofrecido balance sobre represas que alimentan los caudales del rio Unare y Güere / Especial Ángel Arellano

         
Durante sus 10 años viviendo en el sector Las Casitas del caserío Paso Real en el Municipio Bruzual, el señor Annolio Hurtado no había visto que el rio Unare, uno de los afluentes más importantes del oeste de Anzoátegui, se desbordara superando límites inimaginables como ha sucedido en el último par de semanas.
          De la noche a la mañana él junto a su esposa y sus tres hijos abandonaron su hogar en un peñero alquilado por 400 bolívares a pescadores de El Hatillo (Municipio Peñalver), recuperando pocos enseres. Su vivienda, al igual que muchas en toda la zona oeste de la entidad, quedó bajo el agua.
          “Este es el segundo año que pierdo mi cosecha, yo sembraba maíz, lechosa y ají dulce, pero nunca el río me había sacado de mi casa. Se me ahogaron varios cochinos, gallinas y ovejos. Cuando se seque esto me vengo para atrás porque no tengo dónde vivir”, dijo Hurtado de 63 años de edad, quién refiere que pidió la colaboración a los entes de seguridad del Estado para trasladar parte de sus enseres sin recibir apoyo alguno.

Recorrido

Luego de realizar un recorrido por los mencionados municipios y entrevistar a pobladores de la zona constatamos más de 120 sectores afectados, la mayoría de los cuales dependen de la producción agrícola como actividad económica primaria.
El puente del sector Maparaca, Sedamo en el sector Paso Real, y Puente Unare en el caserío Ayacucho han sido rebasados por el agua del río Unare. El puente de Clarines, principal conexión del norte, centro y sur de Anzoátegui con el oeste de la región, registra bajo su estructura una fuerte crecida que lo aleja a menos de 4 metros para ser también rebasado.
Las represas El Cují, El Cigarrón, La Becerra, El Palito, Tamanaco, La Estancia, Vista Hermosa y Guerrera desde el estado Guárico y Anzoátegui alivian sus cargas en el Unare así como en el río Güere, ubicado en el vecino municipio Cajigal los cuales superaron sus caudales naturales y han inundado caseríos y pueblos aledaños.

Extraoficial

Ante esta situación, el Ministerio de Ambiente, institución que controla el mantenimiento y revisa periódicamente estos embalses, no se ha pronunciado con un reporte oficial de los mismos. Voceros de la oposición al gobierno nacional y vecinos de los sectores afectados alegan que estas represas no han recibido el debido mantenimiento desde hace años provocando la gran precipitación del Unare y Güere en las comunidades.
          Innumerables pérdidas se conocen en cosechas de lechosa, yuca, maíz, cebolla, plátano, cambur, ají, así como en fincas dedicadas a la avicultura, cría de ganado vacuno, ovino, porcino y equino. De igual manera, la producción de leche en la zona ha quedado paralizada.
Ningún ente gubernamental ha expuesto una cifra determinada. Se conoció extraoficialmente que existen más de 500 familias afectadas por las lluvias en el municipio Bruzual y Cajigal, aunque el monitoreo de la situación depende de un recorrido aéreo puesto que hay sectores a los que no se puede acceder vía terrestre producto de la crecida de estos afluentes.
          Los gobiernos de estas localidades y el gobierno regional de Anzoátegui no han informado si realizarán planes de contingencia para trasladar afectados a sitios de menor riesgo.

Apoyo

          Jóvenes de Cultura Joven para Clarines y Comando Venezuela informaron que realizarán recaudación de colchonetas, leche, agua, comida no perecedera y ropa en buen estado para entregar a los damnificados de Bruzual y Cajigal. El contacto para cualquier aporte se puede realizar a través de los teléfonos: 0414-8110032 y 0424-8370174.


Fotos cortesía Ángel Arellano