Aquí encuentras mi opinión, lo que pienso sobre Venezuela y el momento que nos ha tocado vivir. Lecturas, crónicas, artículos, relatos y crítica... Bienvenidos.

Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de abril de 2016

¿El gobierno que nos merecemos?

Fuente: http://yvnoticias.com/archivos/11852

-¿Eres de Venezuela?
-Sí
-Venezuela. ¿Nicolás Maduro, no? ¿Allá es donde el Congreso quiere cambiar al Presidente y ahora el Presidente quiere liquidar al Congreso?
-Se pudiera decir que sí.
-Ah, ya. Leí que Maduro decretó los viernes como no laborales para ahorrar electricidad. ¿Es verdad?
-Sí claro, reciente.
-Y vi que la inseguridad es tal que la gente toma justicia por sus manos con linchamientos y han quemado a varios delincuentes, incluso a uno que ahora todo apunta que era inocente. ¿Es así?
-Tal cual.
-Me enteré que aumentaron en 6000% el precio del combustible pero aún con eso siguen siendo el país con la gasolina más barata pero con el nivel de miseria más alto del continente. Una lástima.
-Eso también es verdad.
-Una página web publicó un reportaje que me erizó la piel: resulta que hay enfermos de cáncer que prefieren suicidarse antes de tratarse la enfermedad en Venezuela debido a la gran escasez de medicinas y colapso de los hospitales y clínicas…
-También lo leí.
-¿Y cómo llegaron a ese punto? Nosotros admirábamos el desarrollo de Venezuela hace tiempo. Cuando estábamos en dictadura ustedes acogieron a cientos de compañeros que huyeron al exilio. Eran la vitrina de la democracia y ahora están en el fondo. ¿Qué les pasó?

            ¿Qué nos pasó? Esa es la pregunta que se cuela en cualquier foro, conversación, cena familiar o charla. Los venezolanos, en especial los más jóvenes, cuya diáspora, según estimaciones, ronda el millón de almas, se preguntan qué le pasó al país del que hablaban sus abuelos, en el que todo era infinitamente mejor con respecto a la barbarie que se vive en estos días. No son pocas las incongruencias que se escuchan cuando alguien intenta analizar la trayectoria del “cómo” llegamos a este punto. Algunos pasan la factura al sistema político, otros resumen las causas, deportivamente, en una injusta frase de la que desconocen su origen y sentido estricto: “Cada nación tiene el gobierno que se merece” (Joseph de Maistre, 1753-1821). Del resto, palabras más, palabras menos, las acusaciones van en la misma dirección. Intentemos una respuesta resumida citando a los investigadores Daron Acemoglu y James Robinson en el prominente ensayo “Por qué fracasan los países” (7ª ed., 2014, Deusto: Madrid), quienes abordaron brevemente el tema:
“Venezuela también hizo la transición a la democracia después de 1958, pero esto ocurrió sin cesión de poder a las bases y no creó un reparto pluralista del poder político. Lo que sucedió fue que los políticos corruptos, las redes de clientelismo y los conflictos persistieron en Venezuela, y, en parte, como resultado de ello, cuando los votantes fueron a las urnas, incluso estaban dispuestos a dar apoyo a déspotas en potencia como Hugo Chávez, y la causa más probable es que pensaran que solamente él podría hacer frente a las élites establecidas de Venezuela” (pp. 535-536).
La crisis del sistema político y de la economía basada en el rentismo petrolero, fue el preámbulo para una sociedad que en buena parte no se sentía representada por la dirigencia y exigía una vuelta al reparto de la riqueza de los setenta. Chávez consolidó su proyecto con dinero a manos llenas, gastando todos los recursos que, por suerte, habíamos obtenido con los altos precios del petróleo durante su mandato. Falleció, y con él también murió la bonanza. Al país le tocó enfrentarse a su realidad: todo lo que consume lo importa, lo poco que produce no abastece el mercado interno, educación de baja calidad, pobreza y miseria creciendo sin control...
Vivimos sobre las ruinas de un sistema democrático que funcionó y que fue ejemplar. También que puede volver a serlo, con el concierto de la dirigencia y de la sociedad. No es que solo los gobiernos deciden el rumbo de un país o que solo los pueblos, sin organización ni sistema, determinan su futuro. Un poco de uno y un poco del otro.

Ángel Arellano

domingo, 1 de noviembre de 2015

“No vale, yo no creo”


            El escepticismo tiene carrera en Venezuela. Aquí, en la tierra de los libertadores más consagrados (y alabados) del sur de América, cada afirmación tiene su duda y cada negación proviene de una intriga. No somos ajenos a las imprecisiones, tanto así que nuestra democracia fue el desarrollo de una imprecisión que duró 40 años y no superó la turbulencia del modelo rentista petrolero y los primeros intentos de distribución de poder político en el territorio.
                Nuestros días, o por lo menos los que cuentan desde la última década del siglo XX y lo que ha transcurrido del nuevo milenio, han estado rebosados de una frase que se convirtió en el verdadero himno nacional: “No vale, yo no creo”. Una muestra de incredulidad general fue el declive del sistema político democrático y el ascenso del autoritarismo de Hugo Chávez.
Nadie creyó en la disolución del Congreso Nacional, y sucedió. Tampoco, en la erosión de la influencia del bipartidismo AD-Copei, y también ocurrió. “No vale, yo no creo que Chávez elimine las parroquias”, y ya escasos venezolanos recuerdan ese avance de la descentralización. O, “no vale, yo no creo que le quiten a las gobernaciones los puertos, puentes, carreteras y aeropuertos si los han tenido toda la vida”, y, pues, esa herencia de la federación, que soportó todos los embates de las dictaduras que precedieron a la democracia, es, cuando menos, un recuerdo cada vez más lejano.
En días recientes el mundo rememoraba la película “Volver al Futuro” porque en el marcador de uno de los viajes en el tiempo de aquella trilogía ochentosa, los protagonistas partían del año 1985 para ir hasta 1955 y posteriormente visitar 2015. Treinta años después, sabemos que aun los autos no vuelan por las autopistas, cosa que hace falta en las vergonzosas carreteras venezolanas, pero el punto es acotado porque el caricaturista EDO realizó una interpretación gráfica en la que los protagonistas de la película, provenientes de 2015, visitan a unos venezolanos en 1998 y les advierten de nuestra realidad actual. ¿La respuesta? “No vale, yo no creo”.
Hoy, cuando redactamos este artículo, la Revolución Bolivariana cuenta dieciséis años en el gobierno y todas las advertencias (o exhortaciones) realizadas durante la toma de posesión de Chávez, no solo son ciertas, sino que, para nuestra desgracia, han hecho de Venezuela una vergüenza mundial, muestra (por demás reiterada en la historia) de que el militarismo y el populismo son el cáncer del mundo civilizado y el opio de los países subdesarrollados.
“No vale, yo no creo que tengamos que hacer colas de uno o dos días para comprar alimentos”; “no vale, yo no creo que las medicinas desaparezcan repentinamente y no se consiga una pastilla para la fiebre o un jarabe para la tos”; “no vale, yo no creo que dejemos de producir arroz, pasta, leche, harina, carne, pollo, azúcar, cemento, cabillas, tuberías”; “no vale yo no creo que el dólar llegue a 100 Bs. porque cuando eso pase el gobierno se cae”; “no vale, yo no creo que la cerveza y el ron aumenten de precio porque ahí sí el venezolano pasará factura”…
Para nuestra desgracia, estamos aprendiendo de la manera más dramática posible que siempre podemos estar mejor, pero que también siempre podemos estar peor. El éxito y el fracaso no tienen límites, y son las sociedades, su gente, sus aspiraciones y sueños, las que dirigen su destino.
Creer no solo es un acto de fe, es una condición que impone la razón. Quien no cree, no puede defender nada, pero además, nada (o nadie) puede defenderlo a él. Comencemos creyendo que es posible cambiar, porque lo es. Nunca lo ha sido tan posible y tan necesario.
Que Dios nos bendiga.

Ángel Arellano

lunes, 20 de julio de 2015

Violencia y odio en la cola

  ¿Por qué se desató la violencia en la cola? ¿Por qué dos mujeres iniciaron una pelea con tanta furia en el supermercado? ¿Por qué el remolino de odio persuadió a otros que intentaron apartarlas y luego se unieron al reparto de golpes, insultos y maldiciones? ¿Por qué los funcionaros policiales que atendieron la situación terminaron rebasados por la trifulca y por qué nadie se espantó cuando hubo disparos al aire y casi todos quedaron inmóviles para no perder su puesto en la fila?
                Lo primero: una mujer, “¡de viva!”, se instaló por sorpresa en los lugares preferenciales (más cercanos al portón) de la larga cola en la que cientos de almas esperaban el camión cargado de productos regulados que se trasladaba hacia el supermercado. Sin embargo, el vehículo tenía unas doce horas de retraso y extremó los ánimos de los asistentes. La respuesta desproporcionada de otra mujer, que tiró por los cabellos a la primera, atendió al cólera de tolerar más abusos en lo que ya resulta una humillación: invertir muchas horas en comprar algunos alimentos.
La escasez ha disparado los niveles de violencia en la sociedad. Existe una predisposición general de responder de la peor manera ante una situación que atente con el puesto en la cola. Esta conducta se evidencia igualmente en las personas que, en un intento por separar a las féminas, terminaron sumándose a la golpiza.
Lo segundo: la Venezuela sin valores, el país en el que ha predominado durante los últimos 16 años el lenguaje bélico, los improperios, insultos y amenazas, recoge los frutos de su siembra: el desbordamiento de la violencia. Hay odio en las calles, estupor, antagonismo. La sociedad venezolana hoy se caracteriza por su insensibilidad. Las buenas costumbres, los modales y la urbanidad son cualidades rezagadas a un fragmento muy pequeño y en extinción. Ese odio, esa animadversión, sobrepasó la capacidad de la policía para controlar la escena. La rabia desbordada mutó en algo superior, pero, además, la respuesta de la gente, en conexión con esa reacción, fue la de no moverse de su sitio, privilegiar el puesto de la fila por encima de cualquier situación hostil.
Un último dato, quizá lo más esclarecedor. Al final de la reyerta, todos en la cola murmuraban los detalles: quien intentaba burlar a los presentes para ubicarse entre los primeros con opción a entrar al supermercado era una “inspectora popular”, figura creada por la Superintendencia de Precios Justos para velar por la correcta venta de los productos regulados. Muchos en la cola conocían el proceder de esta combatiente de la revolución por hechos suscitados en ocasiones anteriores, empero, los oficiales de la Policía Nacional Bolivariana no habían atendido el caso y terminó saliéndose de cauce. Las autoridades han promovido la impunidad y con ella la arbitrariedad de quienes con una franela roja pretenden imponerse ante la desgracia de todos los que esperan por la compra de productos de primera necesidad.
“Lo que ha sido reprimido, suprimido y negado continúa ocupando un lugar y no ha dejado de existir por el hecho de que haya sido ocultado e ignorado”, refiere Maritza Montero en su estudio “Ideología, alienación e identidad nacional”. Somos habitantes de la barbarie, coexistimos con el desprecio y la repulsión. Tanto odio inyectado desde las esferas del poder ha colocado a la sociedad en el centro de una espiral de violencia en la que cualquier hecho, por mínimo que sea, puede terminar en un altercado, cuando no en tragedia.

Ángel Arellano

lunes, 28 de octubre de 2013

La desaparición de lo público




          El civismo perdido. Un extravío de cuantioso valor para la identidad nacional sin comparación alguna. La gran derrota de esta sociedad ha sido la entrega de sus valores civiles a una camaradería de mafiosos que a costillas de un libreto mal leído sobre unos supuestos valores “revolucionarios” y “bolivarianos”, desampararon al pueblo y se hicieron con el botín de las arcas patrias para financiar su nueva clase: la boliburguesía.
          En un enriquecido debate en el aula con compañeros de clase, sale de un chispazo esta frase: “lo público desapareció en Venezuela”. La sentida falta de espacios para el compartir entre todos transpira entre minutos de melancolía dedicados al recuerdo de lo que teníamos como país.
El que trabajaba tenía oportunidad, y el flojo, flojo se quedaba. Existió una Venezuela exportadora y productiva. Hubo una idea del progreso, sobre todo de la vida en sociedad, la vida pública.
Hoy nuestros compatriotas gastan los pocos ahorros que la veloz inflación les permite mantener en sus cuentas bancarias para adquirir algunos bienes que ayuden a hacer todo en casa. Comida cuando se consiguen productos para hacer completo el mercado, la caña para la casa, las cotufas para ver películas desde el sofá, la torta de cumpleaños no sale a la calle, y miles de etcéteras.
El socialismo fue una promesa absurda porque hoy la sociedad valora lo privado, lo que es de ellos, no las plazas, calles, monumentos, parques, universidades, jardines, canchas, gimnasios.
Extraviada quedó la cultura ciudadana para dar paso a la hostilidad entre hermanos, guerra en la calle. Es el mejor legado de esta “revolución”. Hasta el motorizado que se atraviesa olvidó el “disculpas” para incorporar un insulto sin razón. Desapareció de nuestro ideario el respeto al otro.
El privilegio que ha tenido estos últimos 15 años la mitificación de la labor militar de los líderes del proceso independentista venezolano, así como la reivindicación de los intentos de golpes de Estado en la década de los noventas por cortesía de este chapapote de gobierno, enviaron al foso de la valoración cultural a nuestros cimientos civiles y democráticos.
Bolívar, rey y padre de todo lo sagrado en la República, es el santo cuya luz de velas esconde la labor de tantos ciudadanos y próceres que lograron darle orden a la idea de sociedad que quisimos desarrollar para el futuro. Es así como lo militar y violento tiene privilegios. Y por ende, tanto tiempo después, con una administración dedicada a publicitar el gendarme como mejor opción, se desfiguró esta concepción hasta lograr la desaparición de lo público.
Somos, pues, un país en el que tiene mayor aceptación un carrito de perros calientes que una plaza pública, o un remate de caballos que un jardín para todos los ciudadanos.
A todo esto agreguemos el factor miedo. Miedo emanado de la violencia. Sale mejor llegar a casa temprano directo a dormir que ir al teatro o al parque (sólo en la capital, en el interior sencillamente no los hay) porque en la vía han muerto cientos a manos del hampa. Todo concatenado en un genuino atentado contra los valores que pudieran quedar insertos en la mente de las generaciones actuales, porque las nuevas, en las que crecerán los hijos de los que lucharon contra “la boliburguesía” y los hijos de los boliburgueses, no pinta mayor diferencia si no irrumpe un drástico cambio pronto.
De lo contrario, sigamos olvidando.



Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano

lunes, 10 de diciembre de 2012

Venezuela: Prólogo del 16D


Reciente, temeroso y polémico el anuncio del pasado sábado por la noche. Ya no era el Chávez retador quien le hablaba a Venezuela en un horario Premium para las cadenas que realiza habitualmente, sino un experto comunicador que anunciaba a espectadores nacionales e internacionales una nueva arremetida del cáncer en su organismo.
No distó nunca esta realidad de la que voceros calificados de oposición informaron a la sociedad meses atrás. La vida de la Revolución dependía de si el mandatario ganaba o no las Presidenciales, y para ello el esfuerzo físico fue exagerado. Por tanto, ahora tocan anuncios como los de dejar al actual vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro, a cargo de la silla presidencial mientras una nueva intervención quirúrgica en La Habana se abre puertas.
Sin embargo, la distracción no puede ser esta ante un escenario electoral tan próximo este domingo 16 de diciembre. Sabemos de los dotes que tiene el aparato comunicacional oficialista para perturbar la realidad y así ganar tiempo para consolidar sus victorias a billete limpio.
Analizar los escenarios próximos a unas posibles elecciones presidenciales no es tarea de esta semana. El objetivo inmediato es que la oposición actual, sus líderes regionales y dirigentes se mantengan en la palestra y no desaparezcan del mapa político aun cuando los errores han sido cuantiosos. El llamado sigue siendo a votar, salir a participar con gallardía. Conocemos del descontento que hay, pero las mentiras no cambian a verdades si no las combatimos y para ello los señalamientos se han hecho. El resultado del juego lo producen los jugadores y su capacidad de desempeño en el tapete, negociar las condiciones es una decisión que tomamos, no es obligatorio.
No haré de este espacio de opinión una trinchera de críticas e improperios hacia equipos políticos que consideramos, desde el sector de las nuevas generaciones, que pudieron tomar mejores decisiones para postular opciones a la ciudadanía que saldrá a votar este 16D, porque las cartas están echadas. Importante si es dejar claro que si la oposición no aprende de estos errores, como dejar sin líder nacional al país en pleno proceso electoral, no saldremos adelante como alternativa jamás.
Tras bastidores, la MUD debe ir pensando quien será el hipotético contendor a Nicolás Maduro de ser esto un hecho rotundo, aunque considero que reposar todo el trabajo en un salón de reuniones en este momento es bien equivocado.
Tengamos presentes que el chavismo sin Chávez es un mito en prosa y verso, porque ha sido público y notorio el grado de conflicto y división que en este sector existe: la permanente lucha entre quienes controlan el partido (PSUV) y el poder político con fines personalísimos profundamente lucrativos en lo económico.
Para cerrar, Transparencia Internacional en su más reciente informe sobre corrupción acaba de ubicar a Venezuela en el puesto 165 de 176 países analizados en el mundo. Somos la nación más corrupta de América Latina, un indicador que obviamente no es extraño por el nivel de despilfarro y saqueo al erario público ya conocido por estos 14 años de Gobierno Nacional.
La democracia de nuestro país es la que se encuentra en mayor índice de peligrosidad en el continente, la corrupción nos golpea tan fuerte como la inseguridad, dejando las arcas de todos los venezolanos como una polvorienta caja chica del PSUV y sus afines.
El poder desproporcionado e ilimitado de Chávez ha generado estos indicadores, vergonzosos y escandalosos para el resto del Planeta, quienes tienen los ojos puestos en lo que pueda suceder en los próximos días. ¡A votar!

Ángel Arellano
asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano.tk

martes, 17 de julio de 2012

La participación en la gobernabilidad



Entendemos la participación ciudadana como un hecho en el que la comunidad se manifiesta e integra por un tema en común al entorno político, reconociendo a este último, como la instancia donde se toman las decisiones que democraticamente dirigen los destinos de una sociedad.
            La participación ciudadana, por ser el eje que permite que la voz del individuo tenga validez ante cualquier situación que lo afecte, es en sí misma una herramienta suprema para la discusión y consenso sobre cuanto tema interesa a la colectividad. El aporte de la comunidad es siempre necesario para generar consensos, soluciones a problemas puntuales y evitar alguna situación que pueda generar presión social a los entes encargados de administrar el poder político del país, región o localidad.
            Los espacios de participación son diversos y variopintos en una sociedad democrática. Existen las organizaciones no gubernamentales, partidos políticos, asociaciones civiles, organizaciones vecinales, movimientos independientes y consejos comunales. Estos espacios nacen de la necesidad de individualidades o colectivos ciudadanos sobre algún tópico determinado que para ellos sea relevante.
            Los escenarios de participación ciudadana pueden ir desde un comité de defensa de consumidores de algún producto o servicio, hasta una organización distribuida en todo el territorio nacional que promueva la difusión de los derechos humanos, por ejemplo.
            La participación en la gobernabilidad es un elemento estratégico puesto que permite el acceso a la sociedad que no está dentro del aparato de gobierno e instituciones públicas, generando situaciones de discusión y deliberación sobre temas y decisiones trascendentales o no. Por tanto influye en la toma de decisiones del Estado democrático según unos parámetros que la legislación determina.
Funciona como instrumento regulador de la gestión de gobierno y esto permite controlar los excesos e imponer un cierto orden dentro del Estado a través de órganos de regulación como por ejemplo los Consejos de Planificación nacional, regionales y locales.
Tanto para la legislación como para la gestión de gobierno, la participación se ha convertido en factor preponderante puesto que apertura el diálogo y genera un grado de contribución y compromiso de la comunidad con un fin público. De igual manera disipa problemas y discrepancias que puedan entorpecer el proceso de implementación de una política pública.
También, la participación ciudadana significa para la gobernanza uno de los indicadores que ayudan a incrementar la calidad y eficacia de la intervención del gobierno en el Estado por su grado de legitimidad ante la sociedad. Asimismo, por su carácter mediador, la participación nutre el espíritu democrático de la gobernanza y promueve la orientación idónea de la sociedad hacia el desarrollo.
En síntesis, participación ciudadana quiere decir una sociedad políticamente involucrada en los asuntos comunes que los afectan a todos en mayor o menor término; activa a las fuerzas vivas de la comunidad entorno a políticas públicas, leyes, problemas decisiones y nuevas oportunidades en los espacios que la gestión de gobierno promueve para escuchar e interpretar las necesidades de la gente.

Ángel Arellano
asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano.tk

viernes, 2 de julio de 2010

Politicos zurdos desprestigiados

Que más podemos escribir sobre este tema tan largo, tan polémico, que ha perdido respeto y que solo ha sido utilizado para publicidad de gobiernos populistas y con fuertes indicios de totalitarismo. Considero pertinente replantear el debate sobre nuestra ideología. Podrá decirse que es algo ya dicho por muchos, pero seguramente el sector juvenil no ha tomado la parte que históricamente ha ejercido sobre los conceptos doctrinarios revolucionarios que nos definen con tanta sinceridad, pero en eso, incluso en ese particular principio que tiene a la revolución como el paso que debemos dar para transformación social, hay que implantarle con mucha tenacidad e inteligencia, la premisa de los cambios proporcionales y graduales para que el reino de la justicia y la paz, deje de ser una utopía antigua.

Dirán los chavistas, fidelistas y demás “izquierdistas” ricos: “mayor barbarie la de no alabar a la revolución como el mayor proceso político nacido en el mundo”. Pero es así, las revoluciones destructoras de sociedades, divisoras y pasadoras de factura, han sido una practica de desproporción y desigualdad. Los ricos son los del gobierno, y los pobres son los demás. Que lance la primera piedra el dictador que no ha sido un ladrón del erario público. No es un comentario conservador, ni tildemos de derechas a quien lo pregona, pero en la realidad, la cruda realidad que ve a la gente pasar las penurias en el mundo, es esa.

Un desprestigio inigualable a nivel mundial el de los caudillos “zurdos”. Chávez se levanta en América como el próximo dictador si en las legislativas generales de septiembre la oposición no pone freno a la destrucción de la democracia y Fidel Castro continua siendo el mayor patrono de esclavos resignados a vivir en la pobreza desde hace mas de 50 anos, ahora con la cuerdita tomada por su hermano.

Que ejemplo se le da a la juventud en estos hechos antidemocráticos que tienen muchos anos llevándose a cabo. Llamemos a los verdaderos camaradas de la izquierda renovadora y constructiva a perseguir los pasos de la deliberación y los cambios graduales, logrados con mucha capacidad política, sin ejercer el mando a la fuerza. Sin tiranos ni autócratas, se coloca el ladrillo para el mundo que queremos. Democracia de calidad, sustanciada en libertades y respuestas oportunas es lo que quiere el trabajador, el estudiante, la ama de casa, el empresario, los profesionales, los miembros de la iglesia y el ciudadano de a pie. Educación, cultura, empleo, respeto, oportunidades y mas derechos son los valores de la izquierda que la juventud debe plantear en el hoy y mañana.

Ángel Arellano

asearellano@yahoo.es

Izquierda radical desorientada

Unos cuentos de hadas que nada tienen que ver con la realidad circundante en los pueblos de América y el mundo. Pensadores de la izquierda teorizando en torno al “socialismo del siglo XXI”, excusando los regímenes del pasado reciente y colocando argumentos donde no los hay sobre las praxis autoritarias y criminales que han llevado muchos “líderes de revoluciones”. Desechan los logros de muchos proyectos democráticos progresistas que mantienen a flote la votación universal de la propuesta zurda.

Es bastante irresponsable pregonar las “gestiones de izquierda” como la de Venezuela y Cuba un modelo a seguir para el resto del planeta, desde la comodidad de Europa y los demás ejes internacionales desarrollados que tienen a la puerta todos los servicios y oportunidades. ¿Qué de positivo tiene mostrar un proceso dictatorial en el caso de Cuba con tantos muertos y limitaciones, y uno que va en la misma vía como el de Venezuela, al resto de las naciones democráticas?

¿Por qué la amnesia sigue en los sectores de izquierda que no han terminado de renovar sus criterios doctrinarios y siguen viendo a Hegel y Marx como filósofos que resolverán todos los males del 2000?

La izquierda radical sigue proponiendo el enfrentamiento de las sociedades. No hay planteamiento de convivencia porque la línea que se quiere poner en práctica es suprimir a los sectores disidentes. Eso sí ha pasado en Cuba y en Venezuela. En España este particular sector la no quiere convivir con los restos del acabado franquismo, ni tan poco aportan a la gestión progresista que está en curso desde el gobierno nacional de ese país ¿entonces?, ¿confrontaremos toda la existencia humana mientras el mundo se nos seca y llena de humo?, ¿no está claro que debemos replantear la izquierda y echar para adelante?

No se puede transformar la sociedad si permitimos que la bandera de la izquierda sea llevada por partidos que no dan paso a las minorías, que no quieren ni aceptan oposición, que apoyan movimientos terroristas sembradores de tristeza en el mundo, enemigos del estado de bienestar, que su ideario no da más allá que la dictadura de unos pocos sin garantía de justicia, participación, pluralismo ni desarrollo.

Socialismo sí, pero el concepto de democracia se quiere poner debajo de la alfombra mientras se instaura un parapeto que nadie sabe. Debemos reestructurar la doctrina y ante el progresismo necesario, enarbolar la democracia social bajo a un precepto que bien recoge Carlota Salazar en estas líneas: “un planteamiento de logros graduales y progresivos; opuesto el conflicto armado como mecanismo de persuasión política. La democracia social está orientada a dar respuesta a cómo crecer con equidad, es decir, en el justo medio de lo social con desarrollo económico y humano”.

Ángel Arellano

asearellano@yahoo.es

lunes, 22 de diciembre de 2008

La "etnometodología" de Harold Garfinkel

Etnometodología

Por Fernando Rodríguez Bornaetxea
Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

El término Etnometodología fue utilizado por primera vez por Harold Garfinkel para denominar la forma de trabajo psicosociológico que estaba realizando en 1954 (Garfinkel:1968). La "etiqueta" se ha extendido a toda una corriente de la psicología social que se desarrolló a partir de los años sesenta en ciertas universidades californianas, tomando diferentes orientaciones en la investigación y extendiéndose paulatinamente a los ambientes internacionales relacionados con las ciencias sociales.


Harold Garfinkel

La Etnometodología pretende describir el mundo social tal y como se está continuamente construyendo, emergiendo como realidad objetiva, ordenada, inteligible y familiar. Desde este punto de vista, la etnometodología recomienda no tratar los hechos sociales como cosas, sino considerar su objetividad como una realización social. Considera además, que esta autoorganización del mundo social no se sitúa en el Estado, la política o cualquier superestructura abstracta sino en las actividades prácticas de la vida cotidiana de los miembros de la sociedad. Estas actividades se realizan conjuntamente en las interacciones; y la gente las realiza ateniéndose a los presupuestos y a los tipos de conocimiento propios de la "actitud natural".
Encontramos en esta descripción dos perspectivas: heredera de T. Parsons la primera, que se interesa en las condiciones de emergencia y de mantenimiento del orden social, seguidora de A. Schutz la otra, que se refiere a la racionalidad práctica de las actividades cotidianas y al tipo de conocimiento social que se pone implícitamente en práctica. La conjunción de ambas es el punto de partida de la obra de Garfinkel.
Tanto Parsons como Schutz elaboraron una revisión de la obra de Max Weber, pero mientras que el primero se volvió hacia la tradición sociológica clásica integrando en su teoría los trabajos de Durkheim y Pareto, Schutz recurrió a la fenomenología de Husserl y a los análisis de la conciencia de Bergson. Parsons buscaba una teoría omniexplicativa de la sociedad mientras que Schutz pretendía una metateoría de las ciencias sociales.
La relación que Garfinkel estableció con Parsons y Schutz, en particular durante su tesis doctoral titulada "The perception of the other :a study in the problem of social order" (Garfinkel:1952) es difícil de definir puesto que Garfinkel toma prestada la cuestión del primero, y la respuesta del segundo. Esta relación se hace más complicada dada la peculiar lectura que Garfinkel hace de los dos autores, lo que conduce fundamentalmente a relaciones ambiguas entre etnometodología, funcionalismo, fenomenología y estructuralismo.
El punto de partida de Garfinkel es el problema del orden social tal como es planteado por Parsons y se sirve de las reflexiones de Schutz para desarrollar una nueva aproximación empírica. Este procedimiento tiene un carácter paradójico puesto que trabaja de manera empírica problemas que hasta entonces se habian considerado como filosóficos.
En el prefacio del libro fundador de la etnometodología, Studies in Ethnomethodology (1967), Garfinkel acuñó el "eslogan" de su enseñanza, situando así su política de investigación con respecto a la sociología tradicional:
"En contraposición a ciertas versiones de Durkheim que enseñan que la realidad objetiva de los hechos sociales es el principio fundamental de la sociología, tomamos la enseñanza y proponemos como política de investigación que, la realidad objetiva de los hechos sociales, entendida como realización continua de las actividades concertadas de la vida cotidiana, realización efectuada por miembros que conocen, usan, y consideran como obvios los procedimientos ordinarios e ingeniosos para esta realización es, para los miembros haciendo sociología, un fenómeno fundamental." (Garfinkel:1967, p.7)
Para Durkheim el hecho social era exterior al individuo que determina. Para Garfinkel, tomar el postulado durkheimiano como orientación general de su trabajo priva a la sociología del estudio de los fenómenos que le interesan en primera instancia en tanto que ciencia de los fenómenos sociales, los procedimientos de los que se sirven los miembros para establecer las situaciones sociales. Mientras el sociólogo trate los hechos sociales como cosas, conserva la actitud ingenua del actor social, es decir, se impide describir la actividad humana. Describir esta actividad es, darse cuenta de que es productora de sentido, de que construye un orden y de que propicia la existencia de la sociedad como entidad organizada. Para realizar esta tarea, el sociólogo debe cuestionar la dimensión de la acción social, debe observar el hecho social no como objeto estable sino como proceso contingente, como producción continua de los miembros que la hacen existir mediante sus acciones e interacciones. Para hacer esto, los actores ponen en práctica un "savoir-faire", una serie de procedimientos, reglas de conducta y recomendaciones, en resumen una metodología de cuyo estudio se ocupa la etnometodología.
La etnometodología entendida como, la investigación empírica (logía) de los métodos (método) que utiliza la gente (etno) para dar sentido y producir, al mismo tiempo, la actividad social cotidiana, es decir, el estudio de los procedimientos constitutivos de la inteligibilidad social, supera el marco de la sociología tal como se define tradicionalmente, puesto que la inteligibilidad social recubre el conjunto de las actividades humanas. Todas las ciencias, la linguística, la psicología, incluso las ciencias naturales estan afectadas por la etnometodología, en tanto que actividades sociales.
En este sentido, la etnometodología ocupa un lugar propio y distinto de la sociología y del resto de las ciencias humanas, puesto que se ocupa de sus propios fenómenos. Estudia los procedimientos por los que los miembros de otras disciplinas concretan su objeto inteligible de investigación. Es una ciencia propedéutica al estilo de la Fenomenología dado que, como esta, no forma parte de la filosofía sino que la prepara, y porque surje de una crisis de la ciencia, crisis endémica en la que se ponen en duda las bases de las disciplinas científicas y que exige un retorno a "las cosas mismas", a aquello de lo que se habla.
Aunque la influencia interaccionista en la Etnometodología es palpable, -su situación histórica y geográfica, las referencias de Garfinkel a Thomas o Mead, sus relaciones personales así como el interés común en el significado de la acción para el actor, son buena prueba de ello- la etnometodología no es una forma del interaccionismo simbólico. Una diferencia fundamental, por ejemplo, es la noción de indexicalidad (ver Indexicalidad). Los interaccionistas asumen la existencia de un sistema simbólico transituacional. Además, siguen considerando los hechos sociales como el principal interés de la sociología y estudian las reacciones de los individuos ante ellos. En este sentido, permanecen más cercano al análisis del orden social parsonsiano que la etnometodología. Para los interaccionistas, los actores negocian una definición de la situación (norma, regla, etc.), mientras que lo que interesa a los etnometodólogos es cómo los actores llegan a identificar una ocasión como una situación en la que se aplica tal regla, es decir, se interesan en las reglas en tanto que recursos de los actores para establecer la situación.
La publicación de "Studies in Ethnomethodology", coincidió con un periodo de descontento generalizado ante las ortodoxias dominantes en la teoría y metodología sociológicas. La teoría de los sistemas de Parsons, con la subordinación analítica del actor a un entorno de exigencias funcionales había perdido su atractivo y las críticas al funcionalismo, como la formulada por C. Wright Mills, fueron bien acogidas entre los jovenes. Otra señal de la inminente crisis funcionalista fué la aparición de modelos teóricos radicalmente diferentes y globales, cuyas estipulaciones formales y supuestos subyacentes difieren sobremanera del modelo parsonsiano en particular y del funcionalismo en general. Estos nuevos modelos, insistían en la primacía analítica del punto de vista del actor y en la construcción social de la realidad. Además, subrayaban las debilidades metodológicas de las ciencias sociales que consideran al actor como un mero portador pasivo de atributos sociales y psicológicos. Los principios expuestos por Garfinkel en su libro, auténtico "chef-d'oeuvre" del movimiento, coincidían con el espíritu del momento.
Una excesiva simplificación de lo que acontecía en la situación histórica a la que nos referimos, contribuyó a la asimilación en una sola categoría de perspectivas bien distintas como el interaccionismo simbólico, la "labeling theory", la dramaturgia de E.Goffman, los análisis fenomenológicos de Berger y Luckman y la Etnometodología. La nueva categoría sería la "sociología de la vida cotidiana". Este mismo proceso, provocó que la obra de Garfinkel pasase desapercibida en el mismo momento en que "etnometodología" se convertía en palabra corriente para los psicólogos sociales y sociólogos americanos.
La argumentación sociológica que se desprende de la lectura de los "Studies" afirma que los miembros de una sociedad exhiben conductas ordenadas, regulares, estandarizadas y concordantes, en entornos sociales estables que les son inteligibles, disponibles, descriptibles, en forma familiar. Más que dar cuenta de esta regularidad en términos de determinación externa por las estructuras objetivas, por los sistemas de normas o de reglas, ya sean interiorizadas o impuestas por un poder o por las instituciones, hay que intentar razonar en términos de relación de determinación recíproca entre la organización de un entorno social estable y la organización de conductas ordenadas o de acciones concertadas en situación. Esto obliga a poner el acento sobre ciertas propiedades de esta doble organización interdependiente: su dinámica endógena, su enraizamiento en las estructuras de la experiencia de los actores, su carácter de proceso, su marco interaccional, su estructura temporal, su perspectiva práctica; y también sobre sus principales mediaciones: uso de métodos de razonamiento práctico, puesta en práctica de procesos de comprensión común, movilización de un saber de "sentido común" de las estructuras sociales, referencia a esperas rutinarias en segundo plano a las que los actores estan moralmente obligados a conformarse y sin las cuales no hay interacción posible, disposición de recursos de lenguaje ordinarios para definir las situaciones, para dar cuenta de lo que ha sido hecho o de lo que viene, para explicar acciones, acontecimientos, etc.
El lenguaje ocupa el primer lugar como elemento constituyente de las situaciones sociales. La lógica de su empleo es fundamental para le lógica de toda constitución social del sentido. Es a la vez elemento de una totalidad, la situación de interacción, y elemento organizador de la misma. Para Garfinkel las actividades mediante las que los miembros de una colectividad producen y controlan sus actividades cotidianas son idénticas a los procedimientos que utilizan para hacer explicables (account-able) esos contextos. Accountable quiere decir disponible, descriptible, inteligible, relatable, analizable. No es que tome los informes de los actores como descripciones de la realidad sino que entiende que mediante ellos se constituye el orden social, se hace visible el mundo. En este sentido la Etnometodología se aparta del resto de la tradición sociológica de Parsons a Schutz, no considera el lenguaje como una entidad abstracta sino como actividad lingüística caracterizada por dos rasgos fundamentales: es irremediablemente indexical (Indexicalidad) y, por tanto, reflexiva (Reflexividad).
Los etnometodólogos comenzaron haciendo investigaciones sobre las "desviaciones sociales". Estos estudios se desarrollaron en medios educativos, médicos o judiciales a partir de la idea de "normalidad percibida" de Garfinkel según la cual, la "normalidad" de los acontecimientos sociales es el producto de una labor activa mediante la que los actores "normalizan" las discrepancias entre los acontecimientos esperados y los que se dan de hecho. Estos estudios dieron pie a una nueva sociología del conocimiento, libre de las trabas de la racionalidad prescriptiva. La nueva perspectiva se ocupa de la reflexividad que une la constitución social del conocimiento y el contexto institucional que genera y mantiene ese conocimiento.
A partir de entonces, la Etnometodología ha desarrollado por lo menos cuatro estilos o formas diferentes de investigación. La primera a) es la de los estudios sobre las prácticas de trabajo efectuadas por Garfinkel y sus estudiantes de Los Angeles entre los que se encuentran E. Bittner, D. Zimmerman, D.L. Wieder o H. Schwartz. A este grupo podemos sumar el formado por A.V. Cicourel en Santa Bárbara hasta su separación definitiva de Garfinkel en el Sympusium de Boston de 1974, con M. Pollner, H. Elliot, H. Mehan, M. Shumsky o H. Wood. En general son estudios sobre actividades ocupacionales ordinarias, aunque Garfinkel se interesó concretamente en las actividades de físicos y matemáticos. La idea surgió al comprobar que muchos estudios sociológicos trataban "sobre" las ocupaciones y no directamente "las" ocupaciones. Así, se abordaban cuestiones como los ingresos, etnicidad, clase social, relaciones entre "roles", etc. y no se informaba sobre las actividades fundamentales que constituían y daban sentido a dichas ocupaciones. Para este tipo de intervención Garfinkel exige la "adecuación única", lo que quiere decir que el investigador ha de ser competente, ha de dominar las actividades que se están investigando. Sólo el haber tenido la experiencia de lo que se quiere describir garantiza el objetivo de la investigación que no es otro que el mayor nivel de precisión y especificidad posible de los detalles constitutivos de la actividad ocupacional en cuestión.
El segundo tipo (b) trata sobre los estudios de la conversación. Se originaron con los trabajos conjuntos de Garfinkel, Sacks y Schegloff. Estos estudios examinan los trazos organizacionales del lenguaje natural en las interacciones cotidianas, como por ejemplo las conversaciones telefónicas, los saludos, las producciones de historias y de informes o las bromas en el contexto de su enunciación. Los volumenes editados por Sudnow (1972), Schenkein (1978), Psathas (1979) o Watson y Heritage (1985) ofrecen una buena muestra de ello.
Los conversacionalistas han reforzado el rigor en el estudio de la interacción social introduciendo nuevos conceptos analíticos para su estudio como el de "par adyacente". Esta estructura muestra cómo algunas interacciones como saludos, despedidas, preguntas y respuestas, se organizan en pares de manera que la producción de un primer elemento exige que se produzca una segunda acción complementaria por parte del receptor. La elaboración de este concepto concretó aspectos importantes de la "explicabilidad inherente" de la acción y se ha aplicado posteriormente a un número cada vez mayor de actividades interactivas (mirada, movimiento corporal, etc.). La importancia de la contribución a la ciencia social de los análisis de conversaciones hacen preveer su rápido crecimiento y evolución.
La tercera forma de trabajo surgida de la etnometodología es (c) la sociología cognitiva. A partir de 1974, Cicourel acuñó el término "sociología cognitiva" (1974;1980) y emprendió un tipo particular de investigación. Su principal continuador ha sido Mehan (1985).
Cicourel y Mehan, que trabajaban en el campo de la educación, comprendieron que el estudio de la adquisición y de la competencia del lenguaje era uno de los problemas básicos de la sociología. Estudiaron lenguajes esotéricos como el de los mudos o los ciegos de nacimiento, se adentraron en el campo de la psicolingüística y el lenguaje de los niños y abordaron situaciones más complejas como la interacción maestro-alumno dentro del aula. Estos trabajos constituyen un puente entre la etnometodología y sus disciplinas más cercanas como la psicología cognitiva, la antropología y la linguística.
La cuarta tendencia (d), denominada el grupo "análisis", está encabezada por P. McHugh y A. Blum. Podríamos justificar la presencia de este grupo como una disidencia del movimiento etnometodológico, pero su mención aquí se debe fundamentalmente a su desarrollo de las implicaciones del problema de la reflexividad (ver Reflexividad).
El principal problema al que se enfrenta la etnometodología es que aunque sea el grupo el que crea las reglas de la vida en grupo y no al revés, son los propios actores los que consideran que son las reglas las que determinan la vida del grupo, la propia sociología presupone la realidad social como constituida. Ahora bien, si la etnometodología quiere estudiar los procesos de constitución de la realidad y el orden social debe incluir, al menos como recurso implícito, la referencia a lo que es su propia labor de descripción e interacción. Caso de no hacerlo, sería un simple estudio formal de las interacciones y caso de hacerlo se encuentra ante un problema de regresión infinita puesto que cada intento de explicitar su acción se convierte en una nueva que también debe explicitarse.
Se podría decir que hay dos formas de analizar un hecho social. Una endógena que estudia la organización y las operaciones que permiten su constitución. Otra exógena, que explica la relación de este hecho social con otros. Mientras que el primer análisis ignora la historicidad de los hechos sociales, el origen y la función de las normas puestas en práctica en la constitución del hecho, el segundo ignora el carácter constituido del mismo. El hecho no es explicado completamente más que si se aborda tanto desde la "reducción etnometodológica" como desde la "actitud natural". Esta presentación, aunque tiene a su favor la claridad nos plantea el difícil problema epistemológico de decir en qué sentido las dos actitudes tratan de la misma cosa.
En definitiva, la Etnometodología ha transformado la teoría de la acción social y ha puesto ha disposición de los investigadores los dispositivos metodológicos y la cobertura teórica para la explicación de su constitución continua.


Bibliografía

CICOUREL,A.,1979:La Sociologie Cognitive, Paris, PUF. DOUGLAS,J.,1971:Understanding Everyday Life, Londres, Routledge & Kegan Paul. GARFINKEL,H.,1967:Studies in Ethnomethodology, Englewood Clifs, Prentice Hall. (1984: Cambridge, Polity Press). GIDDENS,A et al.,1990:La teoría social hoy, Madrid, Alianza. RODRIGUEZ,F.,1995:Etnometodología:Deconstruyendo el sentido común, San Sebastián, Iralka. SCHWARTZ,H & JACOBS,J.,1984:Sociología cualitativa, México, Trillas.

miércoles, 16 de mayo de 2007

La imprenta, la máquina de escribir y el periódico en la sociedad


La imprenta

Desde la invención del papel, fechada en el año 105 D.C., ocurrida en el continente asiático, las diferentes técnicas para elaborar una mejor impresión en este, y hacerlo más fácil para nosotros, los humanos, nos ha llevado tiempo de reflexión y, por consecuencia, experimentar con muchos métodos insurgentes de la capacidad creativa del hombre.

Hecha realidad la imprenta, con la genial idea de Gutemberg (utilizando una prensa de uvas para su cometido), siguieron anexándole atributos para facilitar su manejo y, gracias al rápido avance del “periodismo” en la época, su modernización se hacía cada vez más necesaria.

Por supuesto que los avances tecnológicos fueron el factor clave dentro de esta evolución. A principios del año 1800, nace la imprenta echa en hierro. Y, ya en el siglo XIX se observa el surgimiento de la imprenta a vapor. A finales de éste último, se comienza a multiplicar la velocidad con la que se imprimían los periódicos y libros, lo que llevó a un gran avance en materia impresa.

Para la década del 50, en el siglo XX, se adhiere a la imprenta, la fotografía. La evolución de la imprenta y los ordenadores coloca la velocidad de reproducción de materiales impresos por un nivel mucho mayor al que llegaron a esperar jamás los inventores de la imprenta.


La máquina de escribir

Unida a la creación del papel y la imprenta, se encuentra la máquina de escribir. Rudimentaria como todo artefacto experimental, la máquina de escribir fue tomando forma tras los años para poder llegar a lo que fuera en tiempos modernos, antes de que entrara en desuso.

La llamada “The Writing Ball”, fue uno de los aparatos para la escritura mecanizada más populares en los tiempos de la insurgencia de la máquina de escribir. Años más tarde, después de muchas modificaciones, sale del laboratorio lo que se conoce como la “máquina de escribir moderna”.

Para suplantar y esquivar el efecto tecnológico causado por la máquina de escribir y, darle una nueva dimensión a la onda de avances que se hacían ver en el siglo XX, surge la primera computadora del mundo: ocupó 13 habitaciones en su comienzo, hasta reducirse a lo que hoy se conoce como “laptops o computadoras portátiles”. Los “ordenadores” (así llamados en Europa), pueden reproducir múltiples formatos de información y almacenarla en pocos centímetros de espacio físico.

El computador ha aumentado muy considerablemente la velocidad de las imprentas y de la comunicación escrita: gracias a su velocidad para procesar datos, es grande el tiempo ahorrado a la hora de imprimir un documento.

Las impresoras individuales modernas muestran muchas variaciones en sus diseños y estilos. La tecnología las ha hecho trotar dentro del campo de la globalización y las actualizaciones científicas. El más reciente avance de las impresoras personalizadas, es la adaptación de un sistema láser en vez de rodillos que propicien la inyección de tinta. Esto las hace más pequeñas y compactas, lo que crea, a su vez, un estilo más llamativo de dichos aparatos de reproducción impresa.


Los periódicos

La necesidad de repartir equitativamente la información dentro y fuera de una comunidad, a mí parecer, conjuga el nacimiento del periódico: publicación impresa que tiene como objetivo comunicar una información, valga la redundancia. Los periódicos pioneros en materia de publicación impresa, destinaban su contenido a las necesidades más inmediatas de la comunidad o del “Estado”: mercado, campo militar, guerra, chismes, etc. Después del nacimiento de la imprenta, como aparato reproductor del material impreso, nacen, también, otros modelos de periódicos. El antiguo “modelo estándar”, todavía usado, es un periódico de gran resolución, que se considera, “muy completo” por su espacio para albergar contenido.

Como era de esperarse, con todos los adelantos consignados por la imprenta, el periódico, también creció en calidad, pero no en tamaño. El surgimiento de los “periódicos tabloides” proponía un adelanto en cuanto a formato y comodidad de uso para el lector. El comercio y la disposición mercantil que vio crecer al periódico, lo hizo mutar en una forma más simpática. El periódico tabloide revolucionó el ámbito impreso del planeta, aunque solo fuese, un mero cambio longitudinal (estatura) en la publicación.

Varias décadas surcan el tiempo y, con la aparición del computador y la Internet, se manifiesta el periódico digital. Ofrece una actualización muy oportuna de la información, y su competencia para con el público es más dinámica e interactiva, por hacerse a través de la Internet.

Con el transitar del paso de la globalización, surge el “blog”, como medio de interacción en la red para las personas que deseen expresar opiniones y comunicados a otros. El blog, como otros servicios en la Internet, es en su mayoría gratis y de fácil acceso.

Es acentuado recalcar que en la actualidad, el blog y el periódico digital suponen una relevación para el periódico impreso.


El periódico y su participación en la evolución de la sociedad

Desde que el público leyó por primera vez noticias impresas en papel, que eran de fácil llegada y, puntuaban intereses colectivos (o no tan colectivos como los de el “Estado”), la fama del periódico, como medio de comunicación, estalló. Sus primeras ediciones estaban llenas de respuestas a incógnitas para pobladores. Las noticias de mercado y negocios, tierras, guerras, chismes en general, etc. Fueron creciendo mediante el agrandamiento de la sociedad y, por consecuencia, de los medios.

La publicidad, desde el principio, que a la final sería, un principio sin fin, se tomó de la mano con el periódico. El mercado adoptó como base fundamental de su estructura, la publicidad. Los avances tecnológicos causaron mejoras en la creación de medios publicitarios y técnicas para crear a esta.

Mientras la publicidad y el mercado progresaban, la noticia, sin quedarse atrás, también. La primera plana se hizo angustia para todo el mundo. Hoy día, la primera plana representa el llamado “tubazo” de los profesionales de la comunicación. Es cotidiano el ver noticias que causen conmoción en la sociedad, en la primera plana.

Las noticias de la farándula o la vida de los artistas, gracias a los incrementos tecnológicos en los artefactos para plasmarla (cámaras de video o fotográficas, grabadoras digitales, micrófonos de reducido tamaño, etc.), hace gran peso. Común es ver fotos que están reservadas por derecho legal, publicadas en la red o en otros sitios de manera “arbitraria”. Gracias a que los “individuos” que la capturan, poseen instrumentos aptos, para este fin.

En fin, la noticia, la publicidad y el comercio, se encuentran (siempre han estado) unidas, que es lo que se conoce como “marketing” o publicidad y mercadeo.

Los avances tecnológicos han generado una revolución impresionante en el mundo, la revolución de la información.

Ángel Arellano