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martes, 17 de julio de 2012

La participación en la gobernabilidad



Entendemos la participación ciudadana como un hecho en el que la comunidad se manifiesta e integra por un tema en común al entorno político, reconociendo a este último, como la instancia donde se toman las decisiones que democraticamente dirigen los destinos de una sociedad.
            La participación ciudadana, por ser el eje que permite que la voz del individuo tenga validez ante cualquier situación que lo afecte, es en sí misma una herramienta suprema para la discusión y consenso sobre cuanto tema interesa a la colectividad. El aporte de la comunidad es siempre necesario para generar consensos, soluciones a problemas puntuales y evitar alguna situación que pueda generar presión social a los entes encargados de administrar el poder político del país, región o localidad.
            Los espacios de participación son diversos y variopintos en una sociedad democrática. Existen las organizaciones no gubernamentales, partidos políticos, asociaciones civiles, organizaciones vecinales, movimientos independientes y consejos comunales. Estos espacios nacen de la necesidad de individualidades o colectivos ciudadanos sobre algún tópico determinado que para ellos sea relevante.
            Los escenarios de participación ciudadana pueden ir desde un comité de defensa de consumidores de algún producto o servicio, hasta una organización distribuida en todo el territorio nacional que promueva la difusión de los derechos humanos, por ejemplo.
            La participación en la gobernabilidad es un elemento estratégico puesto que permite el acceso a la sociedad que no está dentro del aparato de gobierno e instituciones públicas, generando situaciones de discusión y deliberación sobre temas y decisiones trascendentales o no. Por tanto influye en la toma de decisiones del Estado democrático según unos parámetros que la legislación determina.
Funciona como instrumento regulador de la gestión de gobierno y esto permite controlar los excesos e imponer un cierto orden dentro del Estado a través de órganos de regulación como por ejemplo los Consejos de Planificación nacional, regionales y locales.
Tanto para la legislación como para la gestión de gobierno, la participación se ha convertido en factor preponderante puesto que apertura el diálogo y genera un grado de contribución y compromiso de la comunidad con un fin público. De igual manera disipa problemas y discrepancias que puedan entorpecer el proceso de implementación de una política pública.
También, la participación ciudadana significa para la gobernanza uno de los indicadores que ayudan a incrementar la calidad y eficacia de la intervención del gobierno en el Estado por su grado de legitimidad ante la sociedad. Asimismo, por su carácter mediador, la participación nutre el espíritu democrático de la gobernanza y promueve la orientación idónea de la sociedad hacia el desarrollo.
En síntesis, participación ciudadana quiere decir una sociedad políticamente involucrada en los asuntos comunes que los afectan a todos en mayor o menor término; activa a las fuerzas vivas de la comunidad entorno a políticas públicas, leyes, problemas decisiones y nuevas oportunidades en los espacios que la gestión de gobierno promueve para escuchar e interpretar las necesidades de la gente.

Ángel Arellano
asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano.tk

martes, 3 de julio de 2012

Descentralización: una meta



Partiendo de que la descentralización es un proceso mediante el cual se desconcentra el poder gubernamental y político desde el escenario nacional hacia las regiones, municipios y parroquias, supone un elemento clave para articular la acción del gobierno en sus diversos  renglones y fortalecer la democracia. Es decir, se habilitan nuevos escenarios para la administración del poder en un espacio más cercano a la gente y sus necesidades.
            La descentralización plantea nuevos ejercicios de gobernabilidad, dentro de los cuales destaca la capacidad del gobierno central de coordinar con instituciones y organismos que tengan rangos de acción menores. Es así como las responsabilidades se desconcentran partiendo de un marco legal que reglamenta esta disposición de entregar facultades de toma de decisión, servicios y resolución de problemas en otros estratos; y llegan a actores estatales y no estatales ubicados en el interior del Estado.
            Estos actores bien pudieran ser instancias gubernamentales, institutos autónomos, empresas públicas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles sin fines de lucro, consejos comunales, organizaciones vecinales y sociales, entre otras formas de asociación legítimas en nuestra nación.
            Un factor de mayor Gobernabilidad representa la descentralización por su capacidad de trasladar a la ciudadanía el poder priorizando la integración de nuevos sectores de la sociedad en el sistema de gobierno.
            En el plano local, la descentralización es el medio que consiste en trasladar la toma de decisión y resolución de problemas y necesidades en los pueblos y ciudades. Esto puede ser siguiendo un modelo municipalista en el cual las parroquias son el eje más cercano a los ciudadanos y con las cuales se les hace el seguimiento necesario a situaciones referentes a los servicios públicos, seguridad ciudadana, documentación y demás asuntos vecinales.
            En el ámbito regional, se requiere de articulación con los municipios, para crear entes autónomos con la capacidad necesaria de atender situaciones puntuales según las responsabilidades dadas a estos. La descentralización es una fuerte arma de la gobernabilidad puesto que gracias a ella se genera este ejercicio de delegar funciones mediante el camino institucional a los espacios donde se genera algún tipo de demanda.
            La descentralización a escala nacional es uno de los indicadores fundamentales de la democracia, es por ello que el Poder Central debe ser precursor de aquellos mecanismos que trasladen la toma de decisiones a escenarios cada vez más cercanos a la ciudadanía. Resulta un instrumento útil, siempre y cuando se respete la autonomía de poderes y el sistema de justicia, puesto que la cercanía de la gente con el Gobierno y sus instituciones representa más participación y menos presión social.
            Una democracia más representativa, participativa y funcional son los postulados de la descentralización en todos sus niveles. Dicho esto, podemos afirmar que la gobernabilidad, basada en un ejercicio democrático del poder, se beneficia de la descentralización.

Ángel Arellano
asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano