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martes, 24 de mayo de 2016

“… la tradicional, la inenarrable hambre venezolana”


          -Ya no sé qué decirle mano. Ni arepa con mortadela se puede comer. El aseo personal ha pasado a ser algo de poca importancia en comparación con el hambre. En el barrio las familias comen mango porque no hay comida. Así matan el hambre. No me explico por qué no ha explotado un peo.
            Mango, el nuevo alimento de la patria. La dieta que impuso la crisis. Tanta es la miseria que vive Venezuela, que nuestros compatriotas se encaraman en las matas buscando frutas para mitigar la escasez que carcome sus entrañas. El hambre está en todas partes.
Los venezolanos de hoy viven una situación que nunca conocieron, pues los libros de historia carecen de referencias sobre coyunturas semejantes. Incluso la barbarie de la guerra de Independencia y las crisis posteriores no nos sirven para establecer comparaciones. En aquel momento el Estado que nacía era sumamente pobre. No gozó de las fortunas que dos siglos después derrochó la Revolución Bolivariana. Son eventos infinitamente distintos, y aunque “el pasado se niega a ir al cementerio y se disfraza y se maquilla de presente”, en palabras de don Elías Pino Iturrieta, la actualidad nos sorprende con una catástrofe inédita.
Cuando lo que después se tradujo como “chavismo” se abría camino en la década de los noventa, condenando el bipartidismo y las realizaciones de la “Cuarta”, se trazaron las líneas de una oscura narrativa que llegado el momento de controlar el poder, el nuevo gobierno potenció al extremo haciendo uso de todos los medios a su favor para posicionar que durante la República Civil el “pueblo” sólo conocía una dieta de agua de arroz, agua de pasta y perrarina. Así lo relataron de Chávez para abajo una y otra vez sin cesar, evangelizando a la sociedad sobre las tinieblas de los gobiernos adeco-copeyanos y el contraste con la buena nueva que traía la espada de Bolívar bendecida por la bonanza petrolera. Años después, los demonios que le acuñaron a la “Cuarta” terminaron exorcizando a la “Quinta” como preámbulo de su eventual despedida de Miraflores.
Este es el cuadro actual: el consumo calórico diario en los niños bajó de 2.500 a 1.780 según el Observatorio Venezolano de la Salud y la desnutrición infantil es la más alta de América Latina con un 9%. Existe un desabastecimiento de alimentos básicos en un 80% de los supermercados y en el 40% de los hogares. Al 87% de los venezolanos no les alcanza el dinero para comprar comida.
Ha dicho Germán Carrera Damas que el proyecto nacional venezolano “es el esfuerzo implementado por los vencedores”. ¿El chavismo dejó de ser el sector vencedor luego de 17 años gobernando? La desgracia que cubre el país es el derrotero de un proyecto cuyo líder y eje cohesionador desapareció físicamente y se mantiene sostenido por los endebles andamios que provee un Tribunal tránsfuga y unas fuerzas militares corrompidas. 
En 1943 el Ejecutivo abordó comunicacionalmente la crisis alimentaria a nivel nacional partiendo de que no existía tal déficit de comida, sino “avitaminosis”: falla o deficiencia en la cantidad de vitaminas que el organismo requiere. Para salir al paso, con un sonoro discurso en favor de la democracia, Rómulo Betancourt expresó desde el Nuevo Circo en Caracas que “un flagelo está destruyendo a nuestro pueblo: es el hambre que ahora tiene un nombre pedante: avitaminosis. (…) Se llama avitaminosis, pero es la clásica, la tradicional, la inenarrable hambre venezolana”.
Ni mango es comida, ni Nicolás Maduro es líder, ni el Socialismo del Siglo XXI es un proyecto viable. Los tres sujetos, cuando han estado acompañados de los predicados mencionados anteriormente, han terminado en un engaño.

Ángel Arellano

martes, 8 de mayo de 2012

La dieta de este país



No es un mito, ni un plan estratégico para desestabilizar la nación como se pretende informar a través de la red nacional de medios públicos en el país. El desabastecimiento es una realidad palpable y sufrida por los más desprotegidos, quienes no tienen acceso a algo más allá del Mercal del barrio y la bodega de la esquina.
Esta situación, que afecta directamente el estómago del venezolano y su calidad nutricional, así como pone en peligro el desarrollo saludable de las nuevas generaciones, se ha mantenido a lo largo del 2012 dejando claro que la Ley de Costos y Precios justos, tan publicitada y vanagloriada por el Ejecutivo Nacional, no era la solución para la desaparición de los distintos rubros en los anaqueles de la República Bolivariana de Venezuela.
La consultora Datanálisis publica sus cifras con respecto a estudios pormenorizados del abastecimiento en la nación, dejando ver que entre enero y marzo del presente año se produjo una escasez de los productos de la cesta alimentaria entre un 13,8% y 19,4%. Culmina abril y la cifra arrojada despunta hasta llegar a un preocupante 23,7% de desabastecimiento entre los distribuidores clasificados en: Comercio Informal, Supermercado Independiente, Pdval, Abasto-Bodega y Mercal.
Estos dos últimos son los que presentan mayor gravedad puesto que para el 02 de mayo la red Mercal presentaba un 54% de escasez en sus productos, y los abastos y bodegas un 34,9%. Vale aclarar que estos son los comercios más cercanos a nuestra gente humilde, porque están en el corazón de los barrios y sectores populares donde habita la mayor población nacional.
Mercal, el emblema de Chávez durante gran parte de su permanencia en el poder, presenta actualmente más de la mitad de desabastecimiento. La única manera de alterar esta información es que los voceros del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación salgan diciendo que hay acaparamiento en una red que ellos mismos controlan.
Los productos con escasez significativa son la margarina (26,8%), el aceite vegetal y aceite de maíz (19,7%), la leche en polvo (33,8%), queso blanco duro (22,6), pollo beneficiado (23%), harina precocida de maíz (31%), mayonesa (21,1%), café (19,7%), carne de res (20%), sardinas enlatadas (12,7%) y margarina (26,8%). Datanálisis, también expone en este informe totalmente actualizado que la azúcar, altamente demandada por la comunidad en general, presenta una escasez grave con más del 40% de desaparición en el mercado nacional.
Increíble pero cierto, la situación en nuestro país se encuentra en límites inesperados en cuanto a la precariedad para conseguir los alimentos. Sólo el atún en aceite vegetal reportó un abastecimiento normal en la extensa lista de productos de la canasta básica.
Con este índice de escasez sólo nos queda seguir catalogando a Venezuela como un país en crisis alimentaria, donde los problemas en este tema no han sido atendidos. El  Gobierno Nacional sigue en su política de expropiar acentuando el trauma en el sector productivo privado que es nuestro principal pulmón para llevar alimento a los estantes. Ni siquiera el sistema importador atroz soportó el desastre gerencial en material alimentaria. La dieta de este país está ajustada a la política y no al derecho fundamental de tener una alimentación de calidad.

Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano
asearellano@yahoo.es
www.angelarellano.tk

martes, 8 de noviembre de 2011

El PAE Anzoátegui

El pasado mes de mayo los distintos gremios que aglomeran al magisterio regional, se pronunciaron en contra de la falta de comida a un 80% de instituciones de educación básica, media y diversificada. Organizaciones de padres y representantes, sociedad civil y el Bloque Parlamentario de la Unidad por Anzoátegui, expresaron su repudio ante una situación que atentaba gravemente con las condiciones necesarias para que los jóvenes recibieran educación.

Luego de ser desmantelado el Programa de Alimentación Escolar (PAE) en la región, por mafias e irregularidades en la distribución de la mercancía, cuantiosas deudas a las cooperativas que llevaban los alimentos a los municipios, y una mala gerencia y coordinación de las finanzas en todo el estado; la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval), dedicada a la venta de alimentos subsidiados por la estatal Pdvsa, asume la entrega de los mismos a lo largo y ancho de Anzoátegui.

Son 225 escuelas y 87.818 estudiantes los que quedan a cargo de Pdval para recibir su desayuno y almuerzo. Pero esta vez es otra la desgracia por la que pasa el sistema educativo para recibir los vitales rubros y cumplir con la comida de niños y niñas: el aparato de distribución utilizado para llevar los alimentos hasta las instituciones es deficiente, sin red de transporte ni responsables que puedan ir hasta la escuela o liceo y entregar los productos.

Pdval ubicó varios puntos en el estado para que la directiva de las instituciones se acerque y hagan el mercado. Probablemente sea un modus operandi cubano bien copiado porque no acelera el proceso e inclusive los docentes deben permanecer hasta la madrugada esperando el turno para tomar lo necesario y llevarlo a su escuela.

Si de desaciertos se habla, este fue uno y muy grande. El deteriorado bolsillo de los educadores debe costear el transporte para los alimentos. Son muchas las oportunidades en las que el pedido está incompleto porque se atienden a muchas instituciones en un sitio pequeño, sin las mejores condiciones de salubridad y esto conlleva a la preocupación de quienes tienen a su cargo la responsabilidad de formar menores de edad.

¿De Dónde saca un maestro, que sin duda es uno de los profesionales que peor gana esta nación, para pagar una camioneta que lo lleve hasta el centro de acopio dispuesto por Pdval? En el caso del oeste, Carvajal, Bruzual, Píritu y Peñalver, deben buscar los rubros en el sector piriteño El Tejar. Docentes de todos esos caseríos y pueblos tienen que encontrar manera de asistir y luego llegar de madrugada a sus instituciones donde aguardan los cocineros y madres procesadoras en vigilia porque nuestras escuelas públicas no cuentan con vigilantes.

A veces hay que trasladarse en carro prestado, o pedir apoyo a la alcaldía del municipio, que no cuentan con vehículos apropiados. Es parte de la desidia que vive el sector educativo y tiene que ser atendida urgentemente.

Nuestra voz siempre estará presta a denunciar estos hechos que hacen retroceder a esta Venezuela que estuvo en franco desarrollo, pero que pasa por un mal momento gracias a la dirección de un militar en Miraflores. En octubre de 2013 cambiará este país para bien, con gente nueva y gerencia fresca y exitosa. Esta historia que hoy relatamos sobre el PAE en Anzoátegui será prioridad para el Cambio Popular y su proyecto.

Ángel Arellano

www.angelarellano.tk

viernes, 2 de julio de 2010

Pudreval y sus acontecimientos

El término podrá sonar un poco crudo apriorísticamente, pero expresa una preocupación notada en los rostros de las personas con pocos recursos económicos. La estatal de alimentos que nació como auxiliar a la red Mercal, Pdval, ocasionó un escándalo que trasciende nuestras fronteras por el hallazgo en varias partes de Venezuela de un importante número de toneladas de alimentos descompuestos que representa el fraude más grande en la historia de nuestra nación en materia alimenticia.

El gobierno nacional no ha podido tapar esta gravísima falta, amén de su costumbre por pésimos gerentes y políticos corruptos. Hablan de la cuarta y no ven que son la peor cúpula podrida de malandros y hampones del dinero público. Compraron tanta comida que se les pudrió en los galpones. Por más operativos a gran escala de Pdval, vean lo que pasó. El comentario generalizado en las calles tiene que ver con los contenedores que hallaron mágicamente, está en boca de todo mundo lo sucesivo a estas noticias que nos pusieron la capacidad de asombro por el piso, una vez más.

Algunos resúmenes (textuales) importantes de prensa: Diputado del Consejo Legislativo del estado Yaracuy, denunció la existencia de varias toneladas de alimentos en mal estado pertenecientes a la Productora y Distribuidora de Venezuela de Alimentos (Pdval); Denuncian hallazgo de 6.600 toneladas de alimentos en mal estado en Carabobo; Una fuente no oficial del Seniat, informó que 80 contenedores con carne procedente de Brasil fueron declarados en abandono legal por las autoridades, tras cumplir los 60 días reglamentarios dentro de la aduana principal de la zona Puerto cabello; Cerca de 800 contenedores con alimentos en mal estado en la zona industrial de Tinaquillo, al noroeste del país.

A esto debemos agregarle los 1752 contenedores aproximadamente que supuestamente hay en las inmediaciones de Fertinitro, en el Criogénico de Jose, según fuentes anónimas. Es un secreto a voces, donde no ha existido información oficial. Simplemente un bloqueo informativo para no sacar a la luz otro ápice que generará la próxima crisis alimentaria en Venezuela. Como si hubiera mucho dinero como para desperdiciar tanta comida. Recortan los presupuestos a todo mundo, despiden personal insoportable para la astronómica nómina pública, tienen en la mira a la Polar para el cierre, y no mueven un dedo por este desastre que causó el ministro Rafael Ramírez y sus secuaces.

Lotes de medicina de procedencia dudosa y también vencida denuncia la mesa de unidad y pide su revisión. Pero el gobierno se hace el loco mientras piensa como desenrollan su papagayo. La gente no puede ser tan tonta el 26 de septiembre, todo esto debe tener una repercusión electoral importante. Esperemos piensen en sus hijos. Para ello tenemos la obligación de llevar la información a todas las personas, pensemos en el futuro.

Ángel Arellano

asearellano@yahoo.es