Aquí encuentras mi opinión, lo que pienso sobre Venezuela y el momento que nos ha tocado vivir. Lecturas, crónicas, artículos, relatos y crítica... Bienvenidos.

domingo, 3 de marzo de 2013

No es juego de niños (I)




¿Como padre te has sentido superado por tus hijos en el manejo de la tecnología?, ¿siendo docente de primaria y secundaria muchas veces desconoces el comportamiento de tus alumnos cuando están en frente de la computadora, celular u otro equipo para acceder a internet?
La mayoría nacional tiene acceso a la red de redes, no en un nivel equitativo y tecnológico de acuerdo a la modernidad global, pero sí percibimos información de internet aunque sea por carambola. Incluso en las poblaciones rurales alejadas, llegan noticias y rumores a través de algún celular o laptop con modem inalámbrico que recibe señal en la copa de un árbol.
La información, por tener un carácter “libre”, permea a la sociedad en general, sin distinción de edad, credo, religión o clase social. Es ahí cuando la incógnita mayor se apodera de nosotros: ¿tenemos control sobre los contenidos que miran diariamente nuestros niños y jóvenes en internet?
Incluso en la China comunista-capitalista, donde hay una amplia legislación para la restricción férrea a las páginas web y softwares que el Estado considera no aceptables, con un corta fuegos que emplea a más de 30mil personas en la búsqueda del control absoluto, es mucho lo que se escapa y llega a la ciudadanía.
La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) informó recientemente que 12,55 millones de venezolanos tienen acceso a internet: por cada 100 habitantes, hay 42 que pueden utilizar el servicio. En el país existen cinco millones de líneas móviles asociadas a planes para teléfonos Blackberry. Datos que llaman nuestra atención porque si hay algo común en una escuela o liceo, es ver a un niño o adolescente con su celular y que a la vez tenga computadora con internet en su casa.
Sin embargo, en el diseño curricular de nuestra educación primaria y secundaria no se prevé en profundidad el uso de este servicio que debe ser añadido como herramienta para la educación. Eso conlleva a un vacío de conocimiento técnico y ejemplarizante desde el aula hasta el hogar.
Algunos colegios implementan la utilización del correo electrónico como medio para envío y recepción de tareas, pero más allá no se ha ido simplemente porque no se ha discutido una reforma de nuestra educación que incorpore al elemento internet.
Ahora añadimos el elemento sorpresa, y que es aún más desconocido para los maestros, maestras, padres y madres, pero que sí es muy común entre los pequeños de la casa: las redes sociales. No sólo es el Facebook para saber de otra persona, o el Twitter para leer lo que escriban los demás, o incluso el Instagram para ver las fotos que publiquen los conocidos. Hay un mundo de percepciones tras de esto, manejo positivo y negativo, e incluso inseguridad, que no es abordado en clase.
Desde la Dirección de Prensa y Relaciones Públicas del Gobierno Municipal de Urbaneja en Anzoátegui, dando cumplimiento a nuestra función pública y en colaboración a tantos representantes, docentes y alumnos que han pedido ayuda en el mejor entendimiento del internet y su hijo fundamental para la globalización, las redes sociales, hemos desplegado la campaña “No es juego de niños”.
En ella enseñaremos detalles técnicos, informativos y de contenido para colaborar en la creación de una sociedad del conocimiento más constructiva y en franca proyección a la demanda global. Estaremos desde el aula, aportando el necesario granito de arena de un tema no abordado y de gran impacto social.
En la segunda entrega de esta columna, ampliaremos información de lo que ya comenzamos a hacer en Lechería. Pueden seguirnos a través del Twitter  (@urbanejalcaldia), Facebook (Alcaldía de Lechería), Instagram (@Lecheria), web (www.lecheria.gov.ve) y el hasgtag #NoEsJuego. Solicita tu charla o reunión por el 0281-2821455 y comunicaciones@lecheria.gov.ve.

Ángel Arellano
Email: asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
Web: www.angelarellano.tk

lunes, 25 de febrero de 2013

Venezuela: el penúltimo de Latinoamérica



          Desde principios del año pasado se aproximaron muchísimas personas al concierto de profecías de que 2013 sería una catástrofe. Nos suscribimos a ese pensamiento bien temprano y hoy estamos en primera fila observando el “desnalgue” del escenario económico.
Jamás había escuchado tanto a la gente en la calle hablando de “el dólar, devaluación, inflación, especulación, desabastecimiento, cupos Cadivi, venta de dólares negros”. Menos mal que con nuestro acostumbrado humor no salió una funeraria ocurrente a inventarse un funeral simbólico para el Sitme, porque no hubiese encontrado alquilar suficientes sillas para cuanto empresario dolido hay en esta nación con la partida de ese sistema que era la única vía de escape para el importador.
Con tanto vendedor de “lechugas verdes” terminaremos vegetarianos. La capacidad de acomodo del venezolano es impresionante, aunque el bolsillo y el rostro de la gente están severamente sentidos por las condiciones a las que estamos sometidos. Capaz el que siempre vota rojo ahora sí sintió un poco más a fondo el proyecto socialista directo en sus finanzas, con la creciente expectativa de que ahora es que vienen ajustes difíciles porque toda la regaladera de dinero al extranjero y el exorbitante gasto público, tendremos que pagarlo con intereses.
Los países que comprendieron el mensaje cuando les dijeron que las materias primas de sus suelos eran para sembrarla y garantizar la diversificación de nuestro mercado hacia el extranjero, están hoy gozando de prestigio, desarrollo y altos índices de calidad de vida.
América Economía Intelligence publicó su rating de ministros de finanzas centrando su análisis en la fortaleza institucional del ministerio, promoción de políticas, reformas y cambios que fomenten el desarrollo y estabilización de la economía durante todo el año 2012.
La lista es encabezada por segundo año consecutivo por el Perú, con el ministro Luís Miguel Castilla. El avance de esta nación ha hecho de la explotación de minerales una actividad prometedora que ha producido dividendos para robustecer otros motores de su economía generando así estadísticas tan optimistas y admirables como un estimado de 6,3% de crecimiento de su PIB para 2013 y un 2% de inflación durante todo el año.
¿Asombroso? Es cierto. El gobierno del Perú, desde el reciente período de Alan García y ahora con Oyanta Humala, ha podido perseverar en el fortalecimiento institucional y en medidas que crean confianza en el sector empresarial que sigue invirtiendo y generando empleo.
En segundo lugar está Felipe Larraín, ministro de finanzas de Chile, que con mejoras en el sistema de recaudación tributaria y una alta disciplina fiscal, pudo mantener a su país con un crecimiento “vigoroso” durante un año de muchas dificultades. En el tercer escalón está el ex ministro colombiano Juan Carlos Echeverry, que con una pujante reforma fiscal pudo incrementar los ingresos de la nación vecina.
Posterior a ellos, y en el mismo orden descendente, están los ministros de México, Uruguay, Brasil, Panamá, Bolivia, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, Nicaragua, El Salvador, Ecuador, Honduras, Guatemala, VENEZUELA y Argentina.
¡Sí, catastrófica nuestra posición! El super ministro Jorge Giordani, economista de la revolución, es el número 17 de los 18 medidos. Únicamente fue superado nuestro representante por el argentino.
¿Hay más palabras para explicar la debacle sostenida que vive nuestra economía, o este estudio, por demás reconocido, se muestra suficiente? No sólo Giordani es el segundo peor ministro de finanzas de América Latina, sino que nuestra economía es su acompañante. Venezuela: el penúltimo país de la región.
El abuso del control, la persecución al empresariado, las restricciones cambiarias, el abismal gasto público y la enemistad con el concepto de “estabilidad” nos han abierto el camino a esta posición tan deprimente.
Seguirá la nación de luto por el Sitme, los chavistas con su pase de factura interno en Cadivi, y los pobres hablando en la calle del desabastecimiento y la inflación. Anexo, recordemos que el PSUV votó en contra al aumento del salario en la Asamblea Nacional. ¿Qué más le queda a este país para reaccionar? Tal vez cambiar la carne y el pollo por las verdaderas lechugas verdes.

Ángel Arellano
Email: asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
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sábado, 16 de febrero de 2013

Incógnitas de nuestra economía




La Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), inició la senda de la argumentación de los escenarios económicos en el país, post devaluación, con esta sorprendente pero cierta cita: “Desde el famoso viernes negro de 1983 hasta hoy, el bolívar ha perdido 1.465 veces su valor”.
Al unísono se plegaron firmas consultoras internacionales y representantes del empresariado a emitir sus comunicados y profundas reflexiones. Entre las primeras destaca la voz del Fondo Monetario Internacional, satanizado y condenado por el gobierno de Chávez, quien aplaudió la devaluación del 46,5% de nuestra moneda como parte de la “receta” para encaminar la economía. En el lado del sector privado, resalta la pérdida de 584 millones de dólares por parte de la trasnacional Telefónica (España) y otros 120 millones de dólares de su homónima Colgate-Palmolive (EEUU).

Estas empresas internacionales, al igual que muchas otras, mantienen represadas cuantiosas fortunas que no han podido repatriar a sus sedes de origen, a pesar de cumplir con los protocolos y trámites burocráticos exigidos desde el más alto gobierno.
Esto nos hace cada vez más un peor destino para dirigir la inversión o para buscar futuras asociaciones comerciales. No de gratis hubo un revés con los chinos.
Inclusive en el Mercosur, la quinta economía más grande del mundo, que dispone de una dinámica de mercado formidable a la que hoy nuestro país se ha agregado, tal vez el único interés evidente sea amarrar los terrenos concedidos en empresas mixtas en la Faja Petrolífera del Orinoco y otras prebendas y convenios energéticos que mantengan la supremacía de Brasil y Argentina en la región, ante un Chile que camina distante pero a paso seguro su propia campaña admirable.
Es decir, los países hermanos a los que el gobierno nacional ha hecho un titánico esfuerzo propagandístico y publicitario para posicionar en el ideario nacional, en realidad ni confían ni necesitan del Estado Venezolano.
Según cifras oficiales citadas en un artículo publicado por Sergio Arancibia en El Mundo Economía y Negocios el viernes 15 de febrero de 2013, Brasil realizó importaciones en 2011 por la cantidad de 236 mil millones de dólares y Argentina por otros 74 mil millones de dólares, totalizando 310 mil millones de dólares.
De estos montos mencionados, Brasil importó desde Venezuela $1.361 millones (0,5%) y Argentina $26,6 millones (0,03%). Es decir, de los 310 mil millones de dólares en importaciones de estos aliados potenciales y vanagloriados, sólo percibimos el 0,4%.
Ahora bien, sabiendo nuestra diminuta capacidad de exportación y el compromiso único y exclusivo con la renta petrolera, el gobierno nacional realiza una insuficiente devaluación bajo una premisa TOTALMENTE FISCAL: obtener mayores ganancias para tapar gigantes baches en la nómina pública y otros “planes sociales” orientados al gasto. No en balde sube la unidad tributaria. Cualquier justificación “de mercado” es absurda. LAS CUENTAS POR PAGAR SON MUCHAS, EL OBJETIVO NO ES FORTALECER LA PRODUCCIÓN.

Se decapita al Sistema Integrado de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), el cual atendía entre 15 y 20% de la demanda de divisas en Venezuela. Sin dólares no hay producción, por ende, se genera desabastecimiento en todas las áreas del mercado.
Nelson Merentes, padre del  Sitme y presidente del Banco Central de Venezuela, alega que este mecanismo ya cumplió su cometido. Jorge Giordani, el economista de la revolución, sentenció que “el Sitme nació genéticamente perverso”. Indistintamente lo que argumenten los responsables de la economía nacional, ahora el empresario no tiene acceso a las divisas a no ser por el único y congestionado sistema conocido: Cadivi.
La Comisión de Administración de Divisas tiene una deuda de aprobación de $8.800 millones, y otra de $12.200 millones en órdenes de pago emitidas en el país y pagaderas en el exterior.
Ahora Merentes informa que la base de datos del Sitme migrará a Cadivi y esta última atenderá la demanda nacional. ¿Cómo un organismo ya colapsado puede atender semejante número de solicitudes? ¿Primero el Sitme fue bueno y ahora gente como Diosdado Cabello lo condena porque entregaron $50.000 millones cuando estimaron la necesidad nacional en $35.000 millones? ¿Quién controlaba el Sitme no era el mismo gobierno? O mejor, ¿quién es el padrino mágico de Nelson Merentes que aunque luce como tropiezo para Giordani, y desde ya declara a la prensa que estudian un posible hijo del Sitme? Incógnitas de nuestra economía en tiempos de desastre.



Ángel Arellano
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