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lunes, 30 de junio de 2014

El trasnocho de los leales


         Una vieja prédica, moraleja de mil caminos, lanza en la prosa de la experiencia, nos ha enseñado que cuando el hombre anuncia cosas que no suceden, le va mal. La gente lo mira distinto, pierde credibilidad en la comarca. Pocos siguen profetas sin mieles que descubrir. Al hombre le gusta rastrear utopías, imposibles y hasta mentiras, distinto de correr tras una carreta que ya avisó caída por el barranco.
            Si las cosas estuvieran tan bien en el gobierno, ¿por qué invertir tantas horas en televisión, páginas de prensa y días de radio en atacar las 24 horas a unos rebeldes que con o sin causa se despiden de la bandera que los llevó a la sabrosura del poder desbocado?
            Maduro, pobre hombre al fin, habla de una “izquierda trasnochada”, en directa alusión a Giordani y Navarro, parte nuclear de ese brazo que destrozó los cimientos de la nación, amparados en los planes de gloria de Chávez. Hoy, sin Supremo ni Comandante que regente el potrero, hasta el mismo hijo de la criatura apunta el cañón contra sus ahora “ex” camaradas. Prefijo, por cierto, que se ha puesto muy de moda en las entrañas de ese monstruo sin cabeza llamado PSUV.
            Preguntó Cabello: “¿acaso la crítica es más importante que la lealtad?”. Vaya paradoja. Esta interrogante quedará para el estudio futuro de la filosofía y la ciencia política inexacta. Ya debe haber poetas de la Revolución Bonita buscando maneras de ordenar esa suerte de epitafio en la tumba de lo que un día se llamó “chavismo”.
Miraflores anuncia la guerra contra los “ex”, porque esos “ex” son poderosos. Esos “ex” saben lo que ellos saben, comieron en el mismo plato, mordieron la mermelada. Así se gasten kilómetros de vinil y tela con el rostro de Nicolás, para regarlo por todos los barrios, los mismos barrios que no tienen luz, ni agua, ni alimento, ni seguridad, ni vida; los “ex” tienen predominancia en la agenda.
Si existe una izquierda trasnochada, es porque debe existir también una izquierda despierta y sobria. ¿Quién la representa? ¿Maduro y su debilidad desordenada llamando a una “reestructuración” a fondo?, ¿Cabello y el militarismo empoderado?, ¿Ramírez y la rebelión de los nuevos ricos? Al menos los que se bajan del barco, con la estampa en la frente de haber hecho todo lo humanamente posible por patrocinar esta desgracia económica y social, están trasnochados. ¿Pero los otros? ¿Quiénes son los otros? ¿Más de los tres grupos que mencionamos? Quizá.
En miras de apagar el incendio con querosene, el gobierno hace del “sapeo” una carrera profesional, con presupuesto, escritorio y edificio propio. Crean la Brigada Especial contra Generadores de Violencia como un órgano adscrito al despacho del Premio Nacional de Periodismo, Miguel Rodríguez Torres. Esta oficina tendrá como función esencial, día, tarde, noche y madrugada, disponiendo de cuantos recursos, listas y bases de datos se necesiten del sector público y privado, perseguir a quienes protesten en cualquier rincón del país.
Si Hitler estuviera vivo, sería muy complacido por tal renacimiento tropical. Ahora bien, si tiene patas de dictadura, brazos de dictadura, cuerpo de dictadura y cabeza de dictadura, ¿qué esperamos para llamarla dictadura? Es esencial para la política contraria al régimen, abanderar un término que define el caos. Necesario, creo yo, en este febril trazo de líneas juveniles, para uniformizar y dar coherencia a una lucha que necesita sustancia.
El trasnocho de quienes fueron los leales, el alzamiento de esos incondicionales del régimen, nos llama al replanteamiento de la estrategia y la Unidad máxima para rescatar lo poco que nos queda de nación.

Ángel Arellano

martes, 21 de enero de 2014

El funeral de Cadivi


I
         Al funeral de Cadivi fueron muchas personalidades. Gobernantes y empresarios de cierto renombre en el mundo chavista se sentaron en sillas marcadas. El pueblo, en su mayoría pequeños empresarios, estudiantes, turistas, emprendedores, deportistas y algunos enfermos, miraron desde la reja de la funeraria. No fueron recibidos porque el acto era exclusivo para quienes tenían la venia de la curia de Miraflores.
            El cementerio estaba repleto de desconocidos, jóvenes que quisieron en algún momento optar por los beneficios de las divisas preferenciales para importar bienes para un futuro negocio. Pero no, la cosa se quedó en un cerro de carpetas que introdujeron en el banco. Y por más que estiraron los ahorros y hablaron con medio mundo, la cosa no resultó porque se priorizó a los “sectores estratégicos” donde solo entran los grandes cacaos del gobierno.
            Una señora se le escapó a los soldados de la Casa Militar, y aprovechó su ingreso en el cafetín para degustar del banquete que se daban unos pocos con productos importados, comida muy fina que por un par de años no se ve en los anaqueles de los supermercados.
            Costase lo que costase, el Presidente había dado la orden horas atrás de velar rápido el cadáver. Tenía días agonizando mientras Maduro, Cabello, Ramírez, Giordani, Fleming y Merentes, organizaban el reemplazo de quién había sido miembro de número de la agenda económica nacional.

II
Fulanito, hijo de Fulano, asiste de corbata y paltó en representación de su familia al triste encuentro fúnebre que ofrece el gobierno en honor a la trágica desaparición de Cadivi. Fulanito es propietario de una emergente pero potente empresa dedicada al mantenimiento de avionetas privadas en el aeropuerto de Maiquetía. Abandonó la oficina por unas horas para cumplir y guardar las apariencias.
Al igual que muchos, está desorientado por el fallecimiento de la institución, puesto que sus finanzas dependen de los dólares a 6,30 Bs. que ha podido adquirir gracias a sus clientes compinches que le hacen palanca con el ente emisor. En la entrada, un obeso confianzudo, portador de corbata roja y un carnet igual de colorado, propietario de tres de las más importantes unidades en la flota que mantiene Fulanito, lo consuela: “tranquilo camarada, aquí no sueltes el llanto. Ahórrate los lamentos porque tú estás en la jugada y así Cadivi quede sin silla en este mundo, nosotros seguiremos entregándote las divisas a 6,30 Bs. porque tu papá pertenece al primer anillo”.
Fulanito se va tranquilo y marca por teléfono a Fulano. Insiste. Su padre no atiende, acaba de salir de una importante reunión en la que se fijan las metas para el 2014 de la ahora bajo perfil Gran Misión Vivienda. Es constructor y su emporio está dedicado a este programa oficial desde su inicio, últimamente ha tenido poco trabajo. Con los recursos que recibe, percibe cuantiosas ganancias y está encargado de financiar las Unidades de Batalla del PSUV en dos estados del centro del país.
Fulano olvida el celular y no atiende a su hijo, sale de inmediato al funeral. En el cafetín de la funeraria divisa a sus socios. Ahora no portan franelas, jean y lentes de sol como antaño, lucen atuendos más refinados porque fueron electos alcaldes de algunos municipios donde el partido de gobierno se impuso con facilidad, a realazo limpio. “Nosotros, los grandes cacaos, no sé qué hacemos aquí en esta lloradera de estudiantes, turistas y empresarios escuálidos, apátridas todos. Los dólares están seguros para los que trabajamos en Revolución. Acabo de hablar con Vencemos, las plantas están desviando el cemento porque los militares son los nuevos gerentes de todo eso. La mujer de Jaua no tiene a nadie ahí. Mejor vamos a ver con cuánto le entramos a esos tipos que no se andan con juegos, en vez de andar en este luto”, expresa Fulano a sus compañeros.
Una señora cuyos hijos estudian en el extranjero gracias a las divisas que compraba a Cadivi, lo increpa y le dice: “Qué sabroso, usted el gran cacao. ¿Acaso sabía que eso se podía decir antes cuando producíamos café? Ahora el guayoyo que me tomo es de no sé dónde, menos de aquí. Mis hijos se fueron pa´fuera porque estudiando Ingeniería Química aquí en Venezuela los robaron dos veces en los salones de la UDO, viendo clases. ¿No sabe que las empresas que producen alimentos, equipos de salud, ropa, repuestos de carros, tienen semanas comprando gotiaito en el Sicad? ¡Qué mantequilla!”.
Fulano responde: “Pero bueno señora. Yo también tengo un hijo que estudió aquí y tiene un negocio próspero gracias a que lo he ayudado. Usted está leyendo mucha prensa amarillista. Déjese de eso, el dólar seguirá a 6,30 Bs. para todos gracias al Presidente. ¡Hay dólar parejo!”. A lo que la señora, oriental y zamarra al fin, le suelta: “Claro, eso lo puede decir usted que está gordito, come las tres papas y de anteojito se nota que tiene real demás en los bolsillos. Pero dígame ¿cómo que 6,30 Bs? Cadivi murió, ahora queda ese Centro Nacional de Comercio Exterior que nadie conoce. Todo el mundo va al Sicad, que es lento y complicado, porque aquí no se produce nada y de ñapa los puertos están colapsados. A 11,30 Bs. ¿cuánto van a aumentar las cosas? Casi un 100% para iniciar el año que a esta altura no ha arrancado porque los comerciantes andan viendo pa´los lados con qué se comen las medidas de Maduro. Ah pero ustedes los del gobierno sí están tranquilos, porque tienen su mangote pate mingo, le caen a muela al pueblo. ¿Y el pendejo? Bueno que se las arregle, que compre paralelo a 12 veces el precio oficial.”.
“Señora el país vive una guerra económica. El Presidente tiene pura gente capacitada tratando de resolver la crisis que nos dejó la cuarta República. Lo de Cadivi es lamentable, nadie sabe ni cómo pasó”, sale al paso Fulanito en defensa de quien le dio la vida. La señora, consternada por escuchar semejantes rarezas, que hacen caravanas de ruido en su pensar, carea y remata: “¿Pero con quién hablo yo? Padre contratista, corrupto y financista del partido del gobierno. Hijo levantado a punta de enchufes. Ambos nuevos ricos, a ambos no les duele el país. Los dos saben que pase lo que pase nada les afectará. Pues déjeme decirles que a un pueblo organizado no lo detiene nadie. Y nosotros, los que nos quejamos, podremos tener mil y un dificultades, pero nos une el sentimiento de repudio a lo que ustedes, enchufados, aplauden de este desastre de gobierno. Buenos días”.
III
Al salir de la funeraria, una multitud perpleja observaba que este féretro no estaba acompañado por coronas ni flores. El equipo de protocolo prescindió de invitar a la iglesia y ni al cura de la parroquia avisó porque según ellos ese muerto ya no le importaba ni a Dios. En los bordes de la urna salían papeles y más papeles, formularios de los ahora “transitorios” trámites de Cadivi. Las perfumerías de los barrios en las capitales de Venezuela esperarán un par de meses para sacar aromas, velones y estampitas de San Cadivi, el nuevo miembro del ideario esotérico nacional.
En las bocinas de las radios se escuchaban los noticieros con el sonido del Vicepresidente  Arreaza: “El dólar paralelo será otro mal recuerdo de la burguesía”. Posterior a eso, economistas recordaban el desplome de las reservas internacionales y el repunte de la deuda con China que ya duplica los fondos que tiene Venezuela dispuestos para financiar deuda externa.
Dispuestos a acompañar el ataúd al campo santo, una retahíla de “raspa cupos” motorizados está dispuesta con carteles de “con mi cupo me mantenía”, “somos minoría, pero somos alegría”, “nada pudo con nosotros Cadivi Eterno”. Paradójico, pero aunque los viajeros fueron la gran minoría en la venta de divisas de Cadivi a los venezolanos, eran éstos los más consecuentes y dolidos por la pérdida de su fuente de sustento. Fueron sumamente perseguidos y requisados a lo largo de 2012 y 2013, pero nada los detuvo. Le ganaron todas las guerras al gobierno. Alguno comentó “hasta siempre Cadivi Eterno, nadie pudo con nosotros”. Otros más atrevidos exclamaron sin temer el cerco de seguridad que resguardaba la zona: “No investigaron los 21 mil millones de dólares que se perdieron en 2012 con el difunto Sitme. Nadie supo de eso, ni del rialero en divisas perdido en Pudreval y los aportes en dólares a los países amigos. Ah pero el pueblo tiene que pagar la devaluación con su bolsillo ¡Malandros!”.
Entre lágrimas y gritos el muerto llegó al cementerio. Sin un padre nuestro ni unas palabras. El entierro fue veloz. Un mateo en el que la boliburguesía no se conmovió y los más altos burócratas dijeron presente por mero compromiso. Esta vez el hombre del pajarito no se encadenó, VTV no apareció y los de Ávila TV estaban de vacaciones. Los medios de comunicación privados no pudieron pasar a cubrir la información una vez más. Solo quedó la expectativa de sus rosarios.
Así fue la muerte de Cadivi, un funeral en el que estuvimos muchos, para desgracia de Venezuela.



Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano

www.angelarellano.com.ve

lunes, 25 de marzo de 2013

Subasta capitalista: devaluación improvisada


            Luego de haber desterrado del aparato económico nacional el tan recordado Sitme, el aun Ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, no se repone del sacudón que le significó la creación de un nuevo método para nutrir de dólares quizá a menos de un tercio del mercado nacional: Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad).
La subasta es un instrumento de la economía de mercado: CAPITALISMO. En las operaciones  del Sicad, el BCV y el Ministerio de Planificación y Finanzas decidirán quienes acceden al concurso y quiénes no. Sólo ganará la asignación mayor de dólares aquella empresa que ofrezca el monto más alto en bolívares por las divisas ofertadas: una nueva devaluación, HÍPER DEVALUACIÓN.
 A principio de año el gobierno elevó el costo del dólar oficial a 6,30Bs. Este es el precio base de la subasta. La naturaleza de esta operación requiere que suba el precio de cambio porque no es una tasa fija como la del Sitme, donde todas las transacciones eran a 5,30 Bs. Podrán subastarse en 9, 10, 11, 15, 18 bolívares, porque quien dé más, se lleva el trofeo.
Es bueno aclarar, que los individuos como usted y yo, estudiantes, organizaciones educativas, remesas, entre otros entes no prioritarios para el gobierno, no podrán entrar en el sistema de subasta hasta nuevo aviso. Deberemos seguir haciendo la gigantesca cola en Cadivi. ¿Tiene el Gobierno Nacional idea de cuantos estudiantes en el extranjero están esperando meses y meses por dólares? No colaboran con la educación a nivel interno y menos a los que estudian afuera.
El ministro Giordani, peleado y discutido en el seno del alto gobierno por sus medidas de la prehistoria comunista, se ahoga en los lamentos de explicaciones incoherentes de cómo frenar las importaciones en un país que no produce otra cosa que no sea petróleo, y que incluso en la OPEP, defiende que la producción de hidrocarburos no se incremente para que el costo del barril se mantenga en más de 100$.
Según la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), se han realizado 1188 actos de expropiación e intervención, desde 2005 hasta febrero de 2013, al sector productivo privado nacional. El pico más alto fue en 2011 cuando el gobierno expropió 499 empresas. ¿Con estos números se va a lograr producción nacional? Jamás vamos a tener alimentos, materiales de construcción, medicinas, vehículos y precios bajos, con la visión retrógrada del Gobierno Nacional. Es necesario un cambio.
El Sicad no solventa los difíciles problemas de abastecimiento en el mercado venezolano. La exclusión y discrecionalidad encabezada por el Ministerio de Finanzas y el BCV, pasa por toda una burocracia diseñada para minimizar el acceso a los dólares oficiales.
Las empresas deben estar inscritas en el Registro de Usuarios del Sistema de Administración de Divisas (Rusad). El papeleo que esto exige contempla entre otras cosas el certificado de no producción que emite el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (duración aproximada de tres meses), y la solvencia  laboral (un mes de trámite usando gestores). Luego de la inscripción usted debe esperar el llamado a subasta (desconocemos cuando inicien), llevar sus propuestas de compra, ganar la subasta, que el BCV pague al proveedor en el extranjero (no sabemos cuánto tiempo dure). Sume también el tiempo que dura el embarque de la mercancía (un par de semanas), traslado (uno a dos meses), lidiar con las mafias de los puertos nacionales (un mes), sacar la mercancía (una o dos semanas), elaborar inventario y colocar en los estantes (a determinar por el transporte interno).
Todos esos meses ¿qué haremos? La falta de productos será crítica, inaguantable. En estos días ni siquiera se han visto los pañitos de agua tibia con importaciones grandes, porque el gobierno no está solvente con el tesoro patrio. Seguiremos observando la proliferación de buhoneros y mercaderes ilegales de comida en la calle.
La economía está extraordinariamente dolarizada. El bolívar no es más que un puente para acceder a la divisa, pero su valor para la sociedad venezolana es irrelevante. Nunca hemos dependido tanto de una moneda extranjera como hoy. Estamos arrodillados no al Gobierno de Obama, pero sí a su moneda. Y así ha sido desde que inició la Revolución Bolivariana, atacamos a EEUU pero no dejamos de venderle petróleo.
La sumisión a la moneda gringa fue reconocida y afirmada por Nicolás Maduro, quien informó que la nación tenía todos los dólares que necesitase, producto de la actividad petrolera. Reiteramos que son 200 mil barriles de petróleo que importamos a diario de EEUU (“chin chin” y a precio internacional) para satisfacer la demanda interna. ¿Revolución socialista dolarizada? Nuevos paquetazos. Piense usted.


Ángel Arellano
Email: asearellano@yahoo.es
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lunes, 25 de febrero de 2013

Venezuela: el penúltimo de Latinoamérica



          Desde principios del año pasado se aproximaron muchísimas personas al concierto de profecías de que 2013 sería una catástrofe. Nos suscribimos a ese pensamiento bien temprano y hoy estamos en primera fila observando el “desnalgue” del escenario económico.
Jamás había escuchado tanto a la gente en la calle hablando de “el dólar, devaluación, inflación, especulación, desabastecimiento, cupos Cadivi, venta de dólares negros”. Menos mal que con nuestro acostumbrado humor no salió una funeraria ocurrente a inventarse un funeral simbólico para el Sitme, porque no hubiese encontrado alquilar suficientes sillas para cuanto empresario dolido hay en esta nación con la partida de ese sistema que era la única vía de escape para el importador.
Con tanto vendedor de “lechugas verdes” terminaremos vegetarianos. La capacidad de acomodo del venezolano es impresionante, aunque el bolsillo y el rostro de la gente están severamente sentidos por las condiciones a las que estamos sometidos. Capaz el que siempre vota rojo ahora sí sintió un poco más a fondo el proyecto socialista directo en sus finanzas, con la creciente expectativa de que ahora es que vienen ajustes difíciles porque toda la regaladera de dinero al extranjero y el exorbitante gasto público, tendremos que pagarlo con intereses.
Los países que comprendieron el mensaje cuando les dijeron que las materias primas de sus suelos eran para sembrarla y garantizar la diversificación de nuestro mercado hacia el extranjero, están hoy gozando de prestigio, desarrollo y altos índices de calidad de vida.
América Economía Intelligence publicó su rating de ministros de finanzas centrando su análisis en la fortaleza institucional del ministerio, promoción de políticas, reformas y cambios que fomenten el desarrollo y estabilización de la economía durante todo el año 2012.
La lista es encabezada por segundo año consecutivo por el Perú, con el ministro Luís Miguel Castilla. El avance de esta nación ha hecho de la explotación de minerales una actividad prometedora que ha producido dividendos para robustecer otros motores de su economía generando así estadísticas tan optimistas y admirables como un estimado de 6,3% de crecimiento de su PIB para 2013 y un 2% de inflación durante todo el año.
¿Asombroso? Es cierto. El gobierno del Perú, desde el reciente período de Alan García y ahora con Oyanta Humala, ha podido perseverar en el fortalecimiento institucional y en medidas que crean confianza en el sector empresarial que sigue invirtiendo y generando empleo.
En segundo lugar está Felipe Larraín, ministro de finanzas de Chile, que con mejoras en el sistema de recaudación tributaria y una alta disciplina fiscal, pudo mantener a su país con un crecimiento “vigoroso” durante un año de muchas dificultades. En el tercer escalón está el ex ministro colombiano Juan Carlos Echeverry, que con una pujante reforma fiscal pudo incrementar los ingresos de la nación vecina.
Posterior a ellos, y en el mismo orden descendente, están los ministros de México, Uruguay, Brasil, Panamá, Bolivia, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, Nicaragua, El Salvador, Ecuador, Honduras, Guatemala, VENEZUELA y Argentina.
¡Sí, catastrófica nuestra posición! El super ministro Jorge Giordani, economista de la revolución, es el número 17 de los 18 medidos. Únicamente fue superado nuestro representante por el argentino.
¿Hay más palabras para explicar la debacle sostenida que vive nuestra economía, o este estudio, por demás reconocido, se muestra suficiente? No sólo Giordani es el segundo peor ministro de finanzas de América Latina, sino que nuestra economía es su acompañante. Venezuela: el penúltimo país de la región.
El abuso del control, la persecución al empresariado, las restricciones cambiarias, el abismal gasto público y la enemistad con el concepto de “estabilidad” nos han abierto el camino a esta posición tan deprimente.
Seguirá la nación de luto por el Sitme, los chavistas con su pase de factura interno en Cadivi, y los pobres hablando en la calle del desabastecimiento y la inflación. Anexo, recordemos que el PSUV votó en contra al aumento del salario en la Asamblea Nacional. ¿Qué más le queda a este país para reaccionar? Tal vez cambiar la carne y el pollo por las verdaderas lechugas verdes.

Ángel Arellano
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sábado, 16 de febrero de 2013

Incógnitas de nuestra economía




La Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), inició la senda de la argumentación de los escenarios económicos en el país, post devaluación, con esta sorprendente pero cierta cita: “Desde el famoso viernes negro de 1983 hasta hoy, el bolívar ha perdido 1.465 veces su valor”.
Al unísono se plegaron firmas consultoras internacionales y representantes del empresariado a emitir sus comunicados y profundas reflexiones. Entre las primeras destaca la voz del Fondo Monetario Internacional, satanizado y condenado por el gobierno de Chávez, quien aplaudió la devaluación del 46,5% de nuestra moneda como parte de la “receta” para encaminar la economía. En el lado del sector privado, resalta la pérdida de 584 millones de dólares por parte de la trasnacional Telefónica (España) y otros 120 millones de dólares de su homónima Colgate-Palmolive (EEUU).

Estas empresas internacionales, al igual que muchas otras, mantienen represadas cuantiosas fortunas que no han podido repatriar a sus sedes de origen, a pesar de cumplir con los protocolos y trámites burocráticos exigidos desde el más alto gobierno.
Esto nos hace cada vez más un peor destino para dirigir la inversión o para buscar futuras asociaciones comerciales. No de gratis hubo un revés con los chinos.
Inclusive en el Mercosur, la quinta economía más grande del mundo, que dispone de una dinámica de mercado formidable a la que hoy nuestro país se ha agregado, tal vez el único interés evidente sea amarrar los terrenos concedidos en empresas mixtas en la Faja Petrolífera del Orinoco y otras prebendas y convenios energéticos que mantengan la supremacía de Brasil y Argentina en la región, ante un Chile que camina distante pero a paso seguro su propia campaña admirable.
Es decir, los países hermanos a los que el gobierno nacional ha hecho un titánico esfuerzo propagandístico y publicitario para posicionar en el ideario nacional, en realidad ni confían ni necesitan del Estado Venezolano.
Según cifras oficiales citadas en un artículo publicado por Sergio Arancibia en El Mundo Economía y Negocios el viernes 15 de febrero de 2013, Brasil realizó importaciones en 2011 por la cantidad de 236 mil millones de dólares y Argentina por otros 74 mil millones de dólares, totalizando 310 mil millones de dólares.
De estos montos mencionados, Brasil importó desde Venezuela $1.361 millones (0,5%) y Argentina $26,6 millones (0,03%). Es decir, de los 310 mil millones de dólares en importaciones de estos aliados potenciales y vanagloriados, sólo percibimos el 0,4%.
Ahora bien, sabiendo nuestra diminuta capacidad de exportación y el compromiso único y exclusivo con la renta petrolera, el gobierno nacional realiza una insuficiente devaluación bajo una premisa TOTALMENTE FISCAL: obtener mayores ganancias para tapar gigantes baches en la nómina pública y otros “planes sociales” orientados al gasto. No en balde sube la unidad tributaria. Cualquier justificación “de mercado” es absurda. LAS CUENTAS POR PAGAR SON MUCHAS, EL OBJETIVO NO ES FORTALECER LA PRODUCCIÓN.

Se decapita al Sistema Integrado de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), el cual atendía entre 15 y 20% de la demanda de divisas en Venezuela. Sin dólares no hay producción, por ende, se genera desabastecimiento en todas las áreas del mercado.
Nelson Merentes, padre del  Sitme y presidente del Banco Central de Venezuela, alega que este mecanismo ya cumplió su cometido. Jorge Giordani, el economista de la revolución, sentenció que “el Sitme nació genéticamente perverso”. Indistintamente lo que argumenten los responsables de la economía nacional, ahora el empresario no tiene acceso a las divisas a no ser por el único y congestionado sistema conocido: Cadivi.
La Comisión de Administración de Divisas tiene una deuda de aprobación de $8.800 millones, y otra de $12.200 millones en órdenes de pago emitidas en el país y pagaderas en el exterior.
Ahora Merentes informa que la base de datos del Sitme migrará a Cadivi y esta última atenderá la demanda nacional. ¿Cómo un organismo ya colapsado puede atender semejante número de solicitudes? ¿Primero el Sitme fue bueno y ahora gente como Diosdado Cabello lo condena porque entregaron $50.000 millones cuando estimaron la necesidad nacional en $35.000 millones? ¿Quién controlaba el Sitme no era el mismo gobierno? O mejor, ¿quién es el padrino mágico de Nelson Merentes que aunque luce como tropiezo para Giordani, y desde ya declara a la prensa que estudian un posible hijo del Sitme? Incógnitas de nuestra economía en tiempos de desastre.



Ángel Arellano
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