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viernes, 29 de mayo de 2015

Revive Tiburón Club, a pesar de la crisis


          La crisis es un huracán, nada la detiene. Un virus que se propaga con rapidez. Llegó al Templo del Rock en Puerto La Cruz.
         Ayer Tiburón Club reabrió sus puertas luego de estar cerrado durante los casi seis meses que lleva el 2015. Una nueva edición del Festival Nuevas Bandas en Anzoátegui fue la programación de la noche.
A pesar de que todo estuvo en el sitio de costumbre, las tablas eran las mismas, el escenario el de siempre y las marcas de las agrupaciones que han pasado por ese espacio siguen pegadas en las paredes y puertas, el Templo tiene una esencia diferente. ¿Cómo no ser así si estamos en un país cada vez más distinto?
La barra de Tiburón ya no es la de antes. Cuando llegué al local y vi que el procedimiento para comprar cualquier bebida pasaba por hacer una pequeña cola, recibir un tique y pedir el trago, hice cortocircuito: “¿Qué pasó aquí? Esto nunca ha sido así”. Cambios. Pareciera que el germen del papeleo y la lentitud tocó un sitio que, por lo menos hasta el año pasado, se hizo popular por su informalidad, su falta de protocolo y su buen rock and roll. De todo esto, lo último no ha sufrido modificación. Todas las bandas que sonaron tienen un gran mérito. El simple hecho de estar ahí, de seguir haciendo música en medio de la tempestad que angustia a la nación, es una acción muy importante.
No sé cuántas veces he ido a Tiburón Club. Son muchas. Demasiadas como para llevar registro. Nunca, nunca, nunca se dejó de vender cervezas a mitad del show porque estuviesen congeladas. “¿Me la vendes caliente pero con un vaso de hielo?”. “No”, la respuesta inesperada. Numerosas veces se agotaron, pero nunca se congelaron en el camino.
¿Será que el receso de estos meses desafinó la logística? ¿Algunos imprevistos alteraron la planificación? No lo sé. Me perturba saber que la catástrofe de Venezuela es en todos los órdenes, aun cuando sé que somos mayoría quienes damos nuestro aporte para tener un mejor país.
La inflación disparó los precios. Desde hace mucho tiempo salir a un local nocturno es un lujo. Sin embargo, el Templo era un lujo que podíamos costear eventualmente. Podíamos. A través de un ejercicio complejo imagino el sinfín de maniobras que deben hacen para abrir nuevamente y no dejar de ser ese sitio que tanto hace falta.
         Un amigo me dijo una frase definitiva: “aquí hay mucha gente que tenía tiempo sin verse”. No hay locales, no hay sitios de encuentro. Tras el reciente cierre de El Duende Bar en Lechería oí a muchas personas preocupadas por el destino no sólo del rock, sino del “encuentro”, esa palabra extraviada en la adversidad del diario.
Afortunadamente Tiburón Club volvió. No sabemos hasta cuándo, ni si podremos ir como antes a sus muchos eventos. Es un lugar común de cientos de personas que al margen del reggaetón y otros “bachaqueos” de la cultura, ofrece albergue a las propuestas alternativas que la sociedad reclama.
Espero no ofender a nadie con este breve comentario. Felicitaciones a los propietarios del local por tener el entusiasmo de regresar.

Ángel Arellano

lunes, 30 de agosto de 2010

Nota de prensa

Once nuevos talentos se presentaron con un lleno total

Clarines vibró con la Cultura Joven

El show se realizó de seis de la tarde y hasta las 11:30 pm. Colores, música, internet y regalos, animaron al público durante todo el evento / Prensa Cultura Joven

Clarines.- Sobre las seis de la tarde comenzó Cultura Joven para Clarines. Una plaza decorada con bambalinas, telas de colores y una gran lona blanca con el logotipo de este grupo de jóvenes que desde tempranas horas del día limpiaron y acondicionaron el sitio para que once talentos locales y regionales demostraran su arte.

El trabajo fue arduo, y así lo expresaron los animadores del evento en las palabras de inicio. Deivis Marcano, Rayner Chinea y Euris Naranjo se encargaron de dar la presentación a los artistas. La tarde comenzó con Diego y Alex, un dúo de reggaetón de Puerto Píritu, que con sus versiones convocaron a la gente de alrededor a sentarse en los escalones de la plaza La Pantera en la avenida Fernández Padilla. Luego Carlos “El Negro” Castro hizo reír a niños, jóvenes y adultos con su show de comedia, acompañado del colectivo www.taleboradio.com, quienes pasaban reportes desde su radio en la 2.0.

La Nueva Era, también de Puerto Píritu, Juandy y Juanchi de Barcelona y Full Energy de Clarines fueron parte de los nuevos talentos que amenizaron la entrada de la noche con las rifas que hizo la comunidad Twitt Oriente, quienes transmitían el show por la red social Twitter. Post-Data, un grupo de rock de Clarines con apenas meses ensayando robaron aplausos de adolescentes en el público.

El comité organizador de Cultura Joven para Clarines estuvo conformado por Juan Álvarez, Jean Henríquez, Daniel Medina, Jesús Marín y un extenso equipo de logística y voluntarios que apoyaron la iniciativa. Su coordinador general Ángel Arellano, expresó en tarima que se sentían muy agradecidos con la población por haber asistido al show. “Orgullosos estamos de haber tenido tanto apoyo para el evento y continuaremos con este gran proyecto en lo educativo, deportivo y artístico”, dijo. Los mismos agradecieron a Playera 101.9 FM por la cobertura del concierto.

Entradas las nueve de la noche ya el sitio estaba totalmente lleno, la acera que rodeaba los escalones de la plaza era intransitable y los alrededores tenían curiosos que se trataban de entre la multitud asomar la vista. Desde el escenario se recordaba al público que no ingirieran bebidas alcohólicas ni que molestaran a quienes los rodeaban con el olor del cigarrillo. Discos de las bandas portocruzanas Andreazulado y Fordelucs se rifaron entre jóvenes para promover el acercamiento hacia las iniciativas culturales.

Moisés Gil, solista de Puerto Píritu, hizo cantar baladas a las féminas y Carloox Doff de Puerto la Cruz, bailó con su estilo electro pop. Las bambalinas de colores colocadas por todos lados se movían fuertemente con la brisa y La Explosión, ganadores del primer festival nacional de reggaetón hecho en Clarines, auparon a que se llenara aún más la plaza. Acompañados de los músicos de Oshun, otros rockeros clarinenses, improvisaron y agradecieron a la gente presente.

Dj Alvari puso punto final al encuentro ya a las 11:30pm y al terminar la música la gente se fue despejando poco a poco. El grupo logístico de jóvenes con que contaba el evento pudo controlar el ambiente sin ningún percance ni conflicto.