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lunes, 28 de septiembre de 2015

Nunca fue tan difícil ser padre

        Cuando despertó con el único tono de su celular, un irritante escándalo que simula un gallo desafinado intentando un grito, el conserje se llevó las manos a las cabeza, hizo la señal de la cruz y salió de la cama tan rápido como el sudor se lo permitió. El aire acondicionado se dañó hace una semana y el técnico al que confió la reparación tiene igual número de días sin reportarse.
–Parece que tiene una fuga de gas –comentó el conocedor. –Aprieta, porque el kilo está en nueve mil y liga que el compresor siga bueno –mientras escuchaba, el conserje se hizo presa de la angustia.
El salario del conserje apenas alcanza para subsistir. Mantener la comida en la mesa es una tarea que ya no se logra con el incuantificable número de tigres que mata al día, pues el conserje, su esposa y dos hijas, han entrado en la estadística de aquellas familias venezolanas que redondean el día con solo dos comidas porque los ingresos no rinden para el desayuno, el almuerzo y la cena.
Además de cumplir con las tareas de costumbre, el conserje es buen oficiante de la jardinería, pinta los apartamentos, le guiña un ojo a la plomería e improvisa como electricista cuando la propina de algún bondadoso toca la puerta. Los fines de semana son para pasear con la familia en las colas de los diferentes abastos de la ciudad, así puede adquirir algunos productos y batallar contra los precios de la vida real, marcados por la legión de los bachaqueros.
Aquella mañana de septiembre, mes en el que la canasta básica se ubicó en 65 mil Bs., más de seis veces el salario del conserje, el hombre inició la jornada con un gigantesco pesar: la lista de útiles escolares para sus dos hijas. Rindió los cuadernos con los sobrantes del año anterior y pidió a su esposa hablar con las maestras de la escuela. –Dile que cómo hace uno si la resma de papel está en 3500 Bs. y esa es la mitad de lo que me gano al mes en esta vaina.
En su descanso del medio día, fue al mercado municipal con la intención de regresar con algunas provisiones. Su escándalo fue mayúsculo al ver que el kilo de verduras ascendió a 300 Bs., el de tomates a 380 Bs., el de cebollas a 400 Bs., el cilindro de mortadela de pollo aterrizó en 1100 Bs., y el cartón de huevos en 1200 Bs. En la acera, los bachaqueros vendían el kilo de harina de maíz en 250 Bs., el de leche en 800 Bs. y el de detergente en 450 Bs., todo imposible para un bolsillo ahogado y desnutrido.
Cuando la hija mayor, de apenas 10 años, preguntó al conserje por los planes de la familia para navidad, el padre, acogotado, tomó aire y dio cuenta de su pronóstico. –En diciembre veremos cómo hacemos. Ya sabes quién es el Niño Jesús y este año está más recortado. Haz visto todo lo que hacemos tu mamá y yo, pero nos organizaremos y veremos cómo resolvemos. Tengamos fe.
En un abrazo, el hombre pensó que nunca fue tan difícil ser conserje. De hecho, nunca fue tan difícil ser padre.
  
Ángel Arellano

viernes, 2 de julio de 2010

Pa´ arriba los precios

Venezuela cierra el 2009 con inflación del 25,1%, una de las más altas del mundo

Suben los precios de las cosas de primera, segunda, tercera y todas las necesidades. Depende de la interpretación de la pirámide de Maslow el ciudadano saca los presupuestos de hoy, aunque sólo alcanza, en el mejor de los casos, para el alimento y las cosas del hogar.

Para Chávez la papa es primero pero en muchos estados pueden ver que han encontrado infinidades de toneladas de comida podrida y aún no terminan los hallazgos de contenedores aparecidos mágicamente. Colocaba en twitter en estos días una información que salió en prensa: “Los Pdvalitos también se pudren: establecimientos para distribuir comida cayeron en un año 39%, de 1855 a 1135”.

Nos aumentan los impuestos, colocan más restricciones para todo, las leyes son una locura, el bocaito nos cuesta una barbaridad y la salud, la sagrada salud, está por las nubes. ¡Aquí no hay rial para curarse! Con todo y eso, hay que llamar a la conciencia para septiembre. Si esos seguros siguen cobrando lo que cobran, y los hospitales continúan en ese pésimo estado, aquí pasará algo tan fuerte que tendremos que meternos debajo del millonario distribuidor que hicieron en Barcelona, en el sector Vistamar, para que no nos caigan las maldiciones en el cogote.

Un amigo de Clarines me comentó, mientras veía que las obras de la iglesia San Antonio de Padua siguen igualitas tras los palos de agua diarios, que su aseguradora aumentó el 30%. En verdad desproporcionada, son seres humanos comunes, no millonarios los que hacen sacrificios para obtener ese sacrificio, que desgracia vale. Y no dejemos por fuera las clínicas, sobre todo en Anzoátegui, donde es inmensa la inversión que hace la gente para pagar un ingreso y les cobren una millonada atendiéndote igualito a un hospital público, espera y espera y si no te pones las pilas te clavan más churupos.

Cómo dicen mis amigos “de verdaita, así estamos” o como la frase que patentó Oscar Yánez: “así son las cosas”.

No seamos abogados del diablo porque eso no nos ayudará a comprender los complejos enredos de esta sociedad que está más cerca de ser el ferry Doña Juana de América. Tratemos de adoptar posiciones congruentes, aunque el interés del bolsillo llegue bastante lejos, recordemos que hay una patria que salvar porque venimos todos a pique pelo a pelo y sin compasión.

Nos vamos hundiendo, sí, poco a poco: los rojos siguen su cauce de corrupción y caos administrativo, y la oposición trata de no asfixiarse en la desgracia de la injusticia. Hay que continuar echándole pichón, son muchos los dirigentes sociales que tiene Chávez tras las rejas de su sistema infrahumano penitenciario. La inflación está carcomiendo la vida de nosotros, siguen aumentando los precios, es ahí donde está la majestuosidad del declive de este gobiernito.


Ángel Arellano

www.angelarellano.tk