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viernes, 20 de noviembre de 2015

Pepe Mujica prefirió a Maduro por Almagro


         La reacción del ex presidente uruguayo y actual senador, José Mujica, tras la carta enviada por Luís Almagro a la rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano el pasado 10 de noviembre, en la que critica de forma contundente los abusos del gobierno de Nicolás Maduro y la falta de condiciones para la celebración de las próximas elecciones parlamentarias fechadas el 6 de diciembre, ha generado una larga cola de comentarios en la opinión pública uruguaya y venezolana.
            Almagro, quien fue canciller del gobierno de Mujica (2010-2015) y ejerce actualmente la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA), manifestó en la correspondencia su reprobación a la falta de garantías institucionales y democráticas para la realización del proceso electoral:

“Si la secretaría general de la OEA fuera indiferente a los pedidos de la oposición de los países sobre una observación electoral estaríamos faltando gravemente a nuestro trabajo, que es el de respaldar el buen funcionamiento de un proceso electoral para todos los partidos políticos involucrados”.

En su crítica a la organización del evento electoral en Venezuela, el también senador por el Movimiento de Participación Popular, exigió al CNE un proceso justo, transparente y que cuenta con las máximas garantías.

“Si yo mirara para otro lado ante el reclamo de la oposición de su país y de la comunidad internacional estaría faltando a mis deberes esenciales. Si usted no dispone de mecanismos que aseguren una observación que tenga las más plenas garantías para su trabajo, usted está fallando a obligaciones que hacen a la esencia de las garantías que debe otorgar”.

Luego de manifestar esta posición, el día de hoy se supo a primera hora, de acuerdo con el semanario Búsqueda de Montevideo, que Mujica envió una carta a Almagro en la que expuso su descontento. El expresidente, padrino político del secretario de la OEA, prefirió distanciarse de una de las figuras clave de su equipo político antes de apoyar los cuestionamientos al gobierno de Nicolás Maduro. "Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós", escribió Mujica en la misiva a Almagro, de acuerdo con Búsqueda.
            La semana pasada, la senadora Lucía Topolansky, esposa de Mujica, señaló que el excanciller “tiene una formación diplomática y jurídica, y él en esa carta extensa que escribe tiene un énfasis jurídico absolutamente profundo. Entonces el MPP tiene una mirada política”, en referencia al documento enviado a Lucena.
Igualmente, trascendió la contratación como adjuntos a la secretaría general de la OEA de exjerarcas del mujiquismo, quienes no continuaron en la tercera gestión de gobierno del Frente Amplio y, en algunos casos, son adversos al presidente Tabaré Vásquez. Siguiendo información publicada por El Observador de Uruguay, algunos nombres son los siguientes: “el exprosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, el exsubsecretario de Economía y también exvicecanciller, Luis Porto, el exsubsecretario de Salud, Leonel Briozzo, y el exministro de Defensa, Luis Rosadilla, son cuatro de los uruguayos en funciones para la secretaría de Almagro”.

La situación plantea una división interna en el Frente Amplio así como una discrepancia en la política exterior uruguaya. Almagro, quien hoy es el encargado de manifestar el descontento de los países miembros de la OEA ante los desequilibrios del proceso electoral de diciembre, entre los que destaca la negativa del CNE a una misión de acompañamiento técnico propuesta por la organización hemisférica, sostiene una postura contrapuesta a la discreción por la que ha optado José Mujica evitando criticar el régimen de Maduro y dando eventuales señales de apoyo en virtud de sostener acuerdos económicos y políticos bilaterales trazados con el ex presidente Hugo Chávez durante su administración.

Ángel Arellano

martes, 23 de junio de 2015

La fecha: CNE “cooperante”

 
            Seis de diciembre. Al fin las elecciones parlamentarias tienen fecha.
            Una parte del país celebra el fin de la incertidumbre. Me temo que esa parte es apenas un fragmento. Quienes mantenemos permanente ansia por la noticia política somos unos, no todos. La otra parte, la más grande, permanece expectante en la cola: quiere atajar una oferta, aspira comprar a “precio justo”.
            Algún hombre comentaba en Facebook que la mayor parte de la nación ha estado distraída por el futbol, el espectáculo o la catástrofe en la que se convirtió la carrera de nuestro piloto en la Fórmula 1. A diferencia de los políticos de oficio, Pastor Maldonado se equivoca cuantas veces puede (o quiere). Sus errores son financiados por la bondadosa chequera de Pdvsa. Pastor absorbió en un par de años más petrodólares que algunas entidades federales de nuestra República. Sus divisas son preferenciales. A él nadie se las niega, pero a las clínicas, laboratorios y farmacias, sí.
            Mientras terminábamos de almorzar, Tibisay Lucena apareció en televisión. La memoria nacional guarda para ella un oscuro rincón en el que pocos se encuentran. En su introducción, aprovechó para subrayar la imparcialidad del árbitro. Desconozco qué perseguía. Desde hace un par de años ella sabe, al igual que nosotros, que el desprecio hacia el CNE va en ascenso, aun cuando exista un importante 76% de mayores de edad dispuestos a votar.
            No dio detalles sobre auditorías, depuración del Registro Electoral o abusos del Ejecutivo en los eventos electorales. Apenas sus papeles le recordaron que mencionara que esta vez los candidatos sólo tendrán veinte días de campaña oficial.
La presentación del calendario fue muy turbia. Trasnochada luego de tanta falta de sueño de los titiriteros. “El CNE no trabaja bajo presión”. Trascendió el descontento de las cúpulas del chavismo. No en balde unos dirigentes y no todos se pronunciaron inmediatamente. Maduro hizo catarsis en Cadena Nacional. Amenazó, anunció sangre, revueltas, muerte, violencia. Se alejó de la noticia que daba el siempre leal CNE “cooperante”.
            La campaña del chavismo estará montada en los inestables andamios del recuerdo de difunto. La fecha, por demás emblemática para el oficialismo, rememora el ascenso al poder del hombre que desmanteló el sistema político democrático. El seis de diciembre de 1998 Hugo Chávez triunfaba en las presidenciales prometiendo un cambio radical y profundo. En su discurso dedicó gran extensión a los pobres, los marginados, los nadies. 16 años después vemos los resultados del proyecto.
            Se transformó la estructura del Estado, su funcionalidad y método. En el papel, el verso sostenía que pasábamos de la representación a la participación (en realidad, de la democracia a la autocracia). La “quinta república” fue un espejismo que la mayoría pobre, aplastada por una crisis que el país creyó eterna e insoportable, compró sin remiendos. Ahora, con una catástrofe infinitamente peor, los pobres, sector en el que se incluye toda la nación pues solo existe un pequeño grupo de privilegiados amparados por el gobierno, tendrán la oportunidad de arrancarle a la autocracia el Poder Legislativo para iniciar el desmantelamiento del régimen más corrupto, mafioso y vergonzoso del que se conserve registro en las páginas de nuestra historia.

Ángel Arellano

martes, 16 de abril de 2013

¡Que retumbe Venezuela!



Estas palabras huelen a sudor y calentura, son escritas en la madrugada luego de estar todo el día en el acompañamiento a ciudadanos que protestan por la auditoría de las elecciones presidenciales, que pregonó en un instante atómico el candidato del gobierno, y que antes de 24 horas se esfumaron en el viento como una mentira más.
La sociedad en su mayoría, luego de la batalla histórica vivida el domingo 14 de abril, sometida a miles de irregularidades entre las que destacan los atropellos de funcionarios del Plan República y violentos motorizados contratados por el oficialismo, salió a votar, a reclamar sus derechos. El resultado anunciado por el CNE, muy después del tiempo en el que Tibisay Lucena lo prometió, retumbó en toda la geografía nacional con un estrecho margen del 1%.
Un millón de votos chavistas no apoyaron la idea de que un burócrata como Nicolás Maduro asumiera la Presidencia de la República, para darle continuidad a un modelo político evidentemente agotado y que boquea con las muestras de desabastecimiento, inflación, inseguridad y carencia presupuestaria. Esta es la cifra que el CNE anunció al país. El mismo día ambos sectores solicitaron auditoría al proceso y en menos de lo que canta un gallo, Lucena informó el acto de proclamación de Maduro bajo un fuerte resguardo de las instituciones militares.
Más llantos y lamentos se han escuchado en las cercanías a Miraflores que en la acera de enfrente. Las nóminas, el amedrentamiento y las amenazas no valieron de nada para quienes ahora piden reflexión revolucionaria y desconocimiento a la otra mitad del país que no los apoyó.
El grito de fraude ha sonado en el mundo porque nadie puede comprender cómo con un margen tan pequeño de sufragios, y a solicitud de las partes, no se haya accedido a la revisión de los resultados: los números no dan y se quieren hacer los locos.
En detrimento del sentir democrático venezolano, el CNE ha actuado como un verdugo sin clemencia, malandro sin capucha. Lamentamos que una institución que llegó a funcionar tan bien, y que apostó a la modernidad de su sistema y funcionamiento, haya aterrizado tan forzosamente en el pateadero de los tiranos.
Hugo Chávez resultó electo el 7 de octubre con 8.191.132 votos y para ese entonces Henrique Capriles obtuvo 6.591.304. Ahora, bajo muchas presiones, en un proceso que estuvo repleto de irregularidades que sin duda empañaron las conclusiones, se presenta una avanzada de Capriles en casi más de un millón de votos y una disminución dramática del chavismo. Aún estas resultas no han sido verificadas, por tanto se tomarán como “mientras tanto”.
Al igual que se reiteró en meses anteriores, Maduro no es Chávez y la oposición no es la misma del diciembre pasado en el que la desmotivación atajó 20 gobernaciones para el bando rojo. Se plantearon las condiciones más adversas, tormentas de insultos y huracanes de atropellos, pero la voluntad del país se mantiene indeclinable en la calle marchando, protestando pacíficamente y revelando la podredumbre institucional de los revolucionarios que tiempo atrás pidieron un cambio y acabaron con la paz social, institucional y económica de la patria.
La juventud en primera fila defiende el legado de Bolívar. Heroicas todas aquellas actividades que se hacen en favor de la democracia. El 14 de abril de 2013 enseñó a los venezolanos una vez más a no dejarse amedrentar por el poder de unos pocos, revelarse contra el flagelo de la ignorancia que timonea sin saber a dónde lleva este barco insostenible en el mar de la inconformidad.
Invitaciones a activarse hay muchas, pero en esencia, se llama a las familias criollas a participar. Que nuestro espíritu sea el de hacer valer los derechos de ley y defender los valores por los que nuestra sociedad venció las dictaduras en tiempos de plebiscitos e injusticias. Que vibre Venezuela como vibran las almas de quienes estamos cansados de tanto abuso.

Ángel Arellano
Email: asearellano@yahoo.es
Twitter: @angelarellano
www.angelarellano.com.ve