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viernes, 2 de julio de 2010

¿Qué pasa en la iglesia de Clarines? (III)

Pareciera que el templo San Antonio de Padua de nuestro pueblo estuviera empeñado a la empresa que hace los trabajos de supuesta restauración. La obra se hace con todo menos cariño, delicadeza y dedicación para alcanzar un nivel óptimo en la recuperación de los espacios. No tenemos porque mentir, las pruebas están ahí, a la vista de todos. Basta pasar por la iglesia. Es completamente el reflejo del Bruzual que tenemos hoy: un municipio sin avance, con gobernantes que sólo se dedican a mejorar su poder adquisitivo y mantienen el deprimente estatus quo de un territorio que reclama nuevos tiempos.
En vez de buscar solución a los problemas, la gerencia del municipio va de mal en peor. Como si no hubiera en Clarines gente profesional como para hacer un comité de supervisión de la obra donde también la alcaldía y Covinea tenga representantes, pero es poco en lo que se puede ayudar porque todo está cerrado al criterio de una persona jurídica que no tiene la más mínima idea del valor histórico, cultural y religioso que tiene la joya arquitectónica en la que puso las manos para toda Venezuela.
Llovió y entró el agua al interior del templo. Con la cúpula descubierta el agua pasó como perro por su casa y esto tuvo su consecuencia: el piso principal en el alto sano, explotó. En plena misa se abrieron unos tres metros la losa vinotinto de cuatro centímetros de espesor. No sé qué harán con ese suelo, si lo repararán o no. Por lo que vemos, y teniendo experiencia denunciando las ineptitudes administrativas de los gobiernos rojos rojitos, tal vez se quede así. El presupuesto inicial lo más probable es que no se de abasto para pagar todo el proyecto (que aún no tiene ni siquiera un cronograma de trabajo, mayor vergüenza) porque con tanta cosa que ocurre a cada rato, el dinero se irá en una vía de escape para salir de la calamidad que crearon en la cúpula superior y en el restablecimiento del tejado de esa área que sólo es un segmento de la iglesia.
El alcalde es ingeniero civil, que ponga preparo en esa obra pues colocaron los mantos asfálticos en la cúpula sin unos aditivos especiales y eso fue comprobado mediante una pequeña y sencilla investigación realizada. Y para él, como jefe civil de un municipio, recomiendo deje de hablar necedades de la gente que crítica las malas gestiones pues estas acciones ciudadanas de la mano con el pueblo están estipuladas en la constitución que él mismo adoró cuando aprobada por los rojos en el 99. El derecho a la opinión es legítimo y todos(as) tienen la libertad de expresar lo que piensen y sientan. Clarines con su iglesia.

Ángel Arellano
www.angelarellano.tk

jueves, 22 de abril de 2010

¿Qué pasa en la iglesia de Clarines? (II)


Algún cristiano que haya visitado templos históricos y rezado el padre nuestro sabe que levantamos el corazón hacia Jesús y oramos. Mirando hacia arriba, en dirección al padre creador, nos contactamos con el espíritu santo que hizo nacer al hijo de Dios y velamos porque la fe sea próspera y reine en la humanidad. Pero no se puede preservar la creencia en Cristo cuando una parte de la sociedad, precisamente quienes están al frente de ella o juegan un rol importante, se empecinan en hacer prevalecer su terquedad y dañar la costumbre religiosa. Le hacen daño a la iglesia, pero mucho más, a los creyentes de ella: la primera institución del mundo.

En la restauración del templo San Antonio de Padua de Clarines, donde el pasado 16 de abril en plena misa de conmemoración de los 140 años del nacimiento de Monseñor Arturo Celestino Álvarez, arrancaron el manto asfáltico y la madera que cubría la cúpula, dejando descubierta la parte superior de la iglesia, no se ha visto mayor avance. Lamentable, muy triste, pero realidad en la Venezuela que vivimos donde la gente ha optado por el pánico para no cambiar las cosas, en vez de hacerles frente y lograr una transformación ante tanta desidia e injusticia.

Por esa cúpula desnuda que tiene madera que data desde el levantamiento inicial y las varias restauraciones por las que ha pasado, bajan múltiples chorros de agua que mojan todo el piso, paredes, y lo que tenga que ver con la estructura. Bastante alarmante se hace ver las imágenes de personas colaborando para sacar el agua que cayó por todos lados en el alto sano y que mojó las butacas, mesas, etc. Son muchos los huecos en el techo y el vital líquido se convirtió en una pesadilla para una casa sagrada.

¿Se advirtió o no sobre ese tema? Varias reuniones y no hubo precaución. La administración de la municipalidad dónde se escondió que no vieron que había que prevenir eso rápido. ¿Nadie de la alcaldía vive en el casco central de Clarines? Que yo sepa el alcalde tiene su residencia en Las Lomas del Viento, a 50 metros de la iglesia y debería ser doliente de esto, pero será que vive en Puerto Píritu o Lechería o se le olvidó que la cúpula estaba con unas lonas mientras caía el palo de agua. Porque para no haberle dado operatividad las medidas necesarias, de la mano de su hermano gobierno regional, hay que ser bien cara dura. La comunidad denunció lo que ocurría en la iglesia y Tarek W. Saab les pagó con una valla en el parador turístico del pueblo para publicitar su “obra”. Nadie le paró al ruido sobre el tema y ahí está. Dios ayude a la estructura del templo para soportar esta calamidad. ¡Clarines con su iglesia!

Ángel Arellano

asearellano@yahoo.es

¿Qué pasa en la iglesia de Clarines?


José Antonio Castro es uno de los mejores tejeros que tiene Clarines. Ese pueblito que está ubicado en la carretera de oriente hacia Caracas, tiene el Templo San Antonio de Padua erigido a mediados del siglo XVIII, y ubicado en el centro histórico de su territorio. Gracias a los consejos comunales de la zona, con gran incentivo y dedicación, se gestionó luego de tres años de lucha ardua, una restauración a la iglesia por su deterioro y falta de mantenimiento a nivel estructural y José Antonio Castro fue propuesto por los consejos comunales para que trabajase, por su amplia experiencia, en la colocación de las 31.200 tejas que aproximadamente necesita la iglesia para cambiar su techo, y no se tomó en cuenta: gran interrogante.

La Corporación de Vialidad e Infraestructura del estado Anzoátegui (Covinea) y el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) acordaron llevar a cabo la restauración del templo y otorgaron la licitación a una empresa que ya había hecho el Centro de Diagnóstico Integral de la calle San Antonio de Clarines, el cual no está precisamente en óptimas condiciones de estructura y duraron seis años en construirlo y aun no está terminado. De manera que se abrió la discusión para realizar el proyecto de restauración y el consejo comunal de Las Lomas del Viento propuso al arquitecto restaurador, Luis Guillermo Marcano Radaelli, uno de los grandes maestros de la restauración a monumentos históricos en Venezuela quien llevó un presupuesto previo estudio en sitio, de 300.000 bolívares aproximadamente. Pero no fue ese el aprobado, sino el de la arquitecto Yesmín Morales Hidalgo de 500.000 bolívares aproximadamente, el cual no estipula en su gran mayoría siquiera qué tipos de materiales se utilizarán en la restauración y propone una canalización de aguas de lluvia con tuberías, drenajes y demás, cuando la naturaleza misma de la estructura del templo hace que el agua corra rápidamente sin almacenarse en ninguna parte.

Y así arrancó la obra. Las tejas de la parte superior del templo, donde está la cúpula, fueron quitadas a mandarria limpia, cuando el procedimiento habitual, y más en un monumento histórico que es patrimonio de todos los venezolanos, es el cincel y el martillo, poco a poco, seleccionando cuáles son las tejas que se aún sirven y cuáles no. No hay mayor cuidado por la obra, porque no hay empeño de la empresa por su inexperiencia, en que eso debe tratarse con delicadeza. La filtración de agua que presenta la iglesia es bastante alarmante por eso se debe cambiar el manto asfáltico y colocar uno de 4mm o superior, que soporte algunas décadas. El machihembrado que está debajo de ese manto, es fundamental. La empresa retiró madera de roble (dura) que estaba colocada erróneamente en la restauración de 1997, para agregar madera copigua (semidura, clase C) proveniente del Brasil y que no garantiza mucho tiempo estando allí. Y la cúpula, luego de ser descubierta por retirar el manto y la madera, quedó a las buenas de Dios, con unas lonas encima, esperando que venga una lluvia y ocurra un imprevisto lamentable.

Hay mucha insensatez, seguiremos escribiendo sobre este caso que nos duele a los clarinenses.

Ángel Arellano

asearellano@yahoo.es