Aquí encuentras mi opinión, lo que pienso sobre Venezuela y el momento que nos ha tocado vivir. Lecturas, crónicas, artículos, relatos y crítica... Bienvenidos.

lunes, 9 de junio de 2014

Morimos de mengua


         El viernes 06 de junio la radio hacía el balance de la semana. Desde hace ya mucho en Venezuela nos olvidamos de restar. Todos los días sumamos a una cuenta por mucho abultada que con el pasar de los minutos se vuelve tan pesada, que caen los primeros por no poderla cargar.
            El país muere de mengua, poco es lo que se consigue. Hay quien se acostumbró a las colas y la agonía de pasar sus horas en la espera de comprar lo necesario. Eso no es la vida, pero es la que tenemos aquí para vergüenza de la creación divina.
            Hace un tiempo ya bastante lejos, en la aurora de esta revolución, sobraron voces que criticaron el excesivo gasto, los derroches a manos llenas y la escandalosa corrupción. La carreta siguió rodando, vimos caer peldaño a peldaño la riqueza de la nación.
            Ya Venezuela no tiene donde caerse muerta porque los saqueadores se llevaron su féretro de oro para fundirlo y forrar sus Ipads, relojes, bastones, plumas y camionetas último modelo. Tanto ha sido el desastre económico de los boligarcas que se dan golpes de pecho hablando de Marx, Mao, Hegel, Bolívar, Lennin, que la escasez llegó a las urnas. ¿Será que ahora los difuntos tendrán que hacer cola también en las funerarias?, ¿o volverán los viejos cajones de madera que hasta el polvo había olvidado?
            Ocho pacientes de VIH murieron de un solo plumazo por falta de los retrovirales necesarios para su tratamiento. Maduro quiso negarlo a fuerza de propaganda, pero los muertos, muertos están, y nadie puede contrariarlo.
            Venezuela vivió cada instante del cáncer de Chávez. Aunque con un sesgo informativo impresionante ejecutado por el gobierno para tapar la agonía del Comandante, sus seguidores lo sufrieron. Hoy los enfermos de cáncer caen como moscas por falta de medicamentos. Los hospitales tienen rato en colapso y Barrio Adentro es un mero recuerdo.
            La necesidad unida a la escasez ha mutado en tal frustración que los valores de solidaridad, cariño, afecto, propios del venezolano, se han venido evaporando para darle paso al “sálvese quien pueda”. Un señor muere de un infarto en la cola de un Abasto Bicentenario. Su último momento fue dedicado a comprar quizá un pollo o dos kilos de harina. Alrededor, la sociedad expectante, inmutable, nadie se mueve. Sigue la cola.
            Los malandros hacen su agosto robando a las viejitas que regresan del mercado luego de unas 4 ó 5 horas bajo el inclemente sol. La más de las veces no compraron productos regulados porque hace tiempo que no pintan por el barrio. Homicidios para quitar el mercado, ahora hablamos de algo que creímos nunca llegaría: crimen por escasez.
            De mengua muere nuestro pueblo por la irresponsabilidad de un grupito que se llenó los bolsillos y ahora no encuentra forma de contener el terremoto. Se desmorona el gobierno y con él la nación entera. Que la caída del sistema nos agarre vestidos o desnudos, despiertos o dormidos, confesos o a la espera, pero por sobre todo, unidos.

Ángel Arellano
Twitter: @angelarellano

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lunes, 2 de junio de 2014

Combinación necesaria

 
         Las pasadas elecciones municipales en San Cristóbal y San Diego revitalizaron en el seno de la oposición nacional la creencia en el voto como arma fundamental para el rescate de la democracia.
Ciertamente son diversos los públicos, no siempre piensan igual los orientales que los de occidente, o los andinos que los llaneros, y ese ideal se desmenuza en localismos y diversas realidades en la ancha geografía. Sin embargo, el país nunca fue tan igual para todos como hoy. En eso coincidió el proceso electoral.
El Socialismo del Siglo XXI socializó la escasez, la carestía, el abandono y la injusticia. Socializó la decepción ante las instituciones públicas, el acceso a servicios paupérrimos, la desesperación en la búsqueda de empleos dignos que nunca se consiguen y distribuyó equitativamente los homicidios en los 23 estados para que fuéramos una República socialmente insegura.
Todas esas coincidencias crearon una sociedad venezolana mucho más igual que antes. Igual hacia peor, con la guinda del incremento de 21 a 27% de la pobreza según el propio Instituto Nacional de Estadística. Ahora bien, ¿será que este escenario de minusvalía económica y decepción general puede ser aprovechado en todos los rincones? Yo creo que sí.
En el territorio del optimismo no hay quien falte diciendo que con ese mismo CNE con el que San Cristóbal y San Diego barrieron abrumadoramente al chavismo y que por tanto en unas eventuales elecciones parlamentarias en 2015, de configurarse una Unidad perfecta, se repetiría el resultado.
Bien. Creo en la Unidad perfecta porque se ha logrado antes, creo en la denuncia social como impulso para motivar una respuesta masiva en votos ante el colapso del Estado, y creo en la organización comprometida de todos los factores para la defensa del voto y el resguardo de los resultados.
También creo que la política no sólo es lo electoral y la instancia que nos une debe hacer más y mejor activismo, así como un repaso a su estrategia comunicacional, pero eso es harina de otro costal.
Empero, y esto considero hay que subrayarlo porque no hay peor enfermedad que el olvido, recordemos sobre las parlamentarias que la distribución actual de los circuitos electorales es sumamente injusta y beneficia al gobierno. Prueba de ello fue 2010: la oposición con 52% no logró mayoría de curules y ahí está lo que se vive día a día en la AN. Un apartheid liderado por Diosdado Cabello al mejor estilo de Al Capone. Sin un nuevo CNE y la modificación de esa arquitectura, a menos que la oposición supere el 72% de los votos, no será mayor el cambio.
Para lograr este y otros objetivos planteados no sólo es necesaria la MUD, la Mesa de Diálogo, lobbies y otros movimientos. Tampoco solamente requiere de movilización de calle y protesta masiva. La combinación de ambos sectores, es la solución a mucho, por no decir a todo. Y esa solución pasa primeramente por el reconocimiento del otro.
Necesario es que La Salida, con su grandioso aporte a la movilización masiva de la población, reconozca la instancia del diálogo y la MUD como un requisito a cumplir, y a su vez la MUD transe agendas con La Salida para que sea un equipo homogéneo y efectivo. Hay que superar los protagonismos.
¿Acaso no es eso lo que da mayor pavor a Maduro y su combo? La Unidad real de la oposición es indetenible, y en medio de la crisis, la única alternativa para Venezuela es la que plantea la democracia porque a los rojos se les acabaron los conejos y los sombreros. Poco a poco decanta la unión de todos los sectores, hacemos votos por ello.
Reconocimiento, la palabra que hace falta.


Ángel Arellano
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lunes, 26 de mayo de 2014

El currículo del Ministro


         La revolución educativa finlandesa, uno de los fenómenos más estudiados recientemente en el mundo, logró con inmenso sacrificio sumar a toda la sociedad a una meta común para el progreso: educación de calidad. Finlandia desde hace varios años es el primer país del planeta en educación, mérito que lo posiciona extraordinariamente en ciencia, tecnología e innovación, generando a la vez altísimos índices de estabilidad social y crecimiento económico.
            En esa labor nacional tiene preponderancia el papel del Ministro de Educación como gerente de la cartera que direcciona la política educativa del Estado. Su trabajo es estratégico y decisivo. Los países de mayor trascendencia en educación e investigación destacan por colocar los mejores hombres y mujeres en tal importante espacio del gabinete ejecutivo.
En Finlandia, por ejemplo, la Ministra de Educación, Ciencia y Tecnología, Krista Kiuru, es una doctora en educación de la prestigiosa Universidad de Helsinki, con apenas 40 años de edad y una vasta experiencia en temas educativos. En su haber destacan conferencias mundiales sobre logros en igualdad de acceso a la educación en Finlandia, incremento de patentes comerciales y trabajos de investigación exitosos.
            Un poco más cerca, en Chile, el ministro de educación Nicolás Eyzaguirre, es ingeniero comercial mención economía de la Universidad de Chile con magíster en la misma casa de estudios y doctorado la Universidad de Harvard. Resalta como profesor de la Universidad de Santiago, Diego Portales, Central y Harvard. Fue consultor y director ejecutivo del FMI en Suramérica, asesor de la Cepal, Ministro de Hacienda y director del exitosísimo Consejo Nacional de la Innovación que produjo positivos cambios en la educación e investigación del país que rinde más homenaje a Don Andrés Bello. Chile hoy tiene el mejor nivel educativo de la región.
            Ahora bien, el nuestro, el venezolano. Héctor Rodríguez (32): abogado egresado de la UCV del cual se desconocen estudios posteriores distintos a los cursos de formación ideológica cubana. Ha pasado por toda una lista de espacios burocráticos luego de su irrupción en la palestra pública cuando en 2007 fue parte de un grupo de jóvenes que defendieron al chavismo en un improvisado debate estudiantil en la Asamblea Nacional.
            Rodríguez es el único joven en la Dirección Nacional del PSUV. En apenas siete años ha sido a la sazón Ministro del Despacho de la Presidencia, Viceministro de Políticas Estudiantiles en el Ministerio de Educación Superior, Vicerrector de la Unefa, asesor  de la Alcaldía de Libertador (Caracas), asesor jurídico de la Comisión de Deporte del Consejo Legislativo de Miranda en el gobierno de Diosdado Cabello, Ministro de Deporte y ahora de Educación.
            En el currículo del ministro de la dictadura destaca una amplia gama de denuncias por acoso laboral, corrupción y partidización de cada átomo del aparato deportivo y educativo. Fue nombrado por Maduro hace apenas cuatro meses para implementar el currículo Castro-Chavista en las escuelas de la nación. Su gestión está marcada por una frase que ha dado la vuelta al mundo: “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media, para que después aspiren a ser escuálidos” (25-02-14).
            Así las cosas. El gobierno no cree en la excelencia académica como mecanismo de superación hacia el progreso. Coloca a un siervo del partido para que preserve “el legado”: la destrucción total del sistema educativo y el adoctrinamiento en todos los niveles.


            Ángel Arellano
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